A menos de 24 horas del inicio de la temporada 2026 de Fórmula 1, Aston Martin se encuentra en una situación crítica para poder participar en el Gran Premio de Australia. El equipo enfrenta problemas significativos en su monoplaza, que podrían forzarlos a reducir su actividad en Melbourne debido a severas vibraciones del motor que afectan tanto a sus vehículos como a sus pilotos. Lance Stroll llegó a comparar esta experiencia con una descarga eléctrica.
Ante esta situación complicada, todas las expectativas están puestas en Aston Martin para la primera carrera de la temporada. El equipo tuvo un arranque tardío al shakedown en Barcelona y enfrentó dificultades durante los tests en Bahréin, donde las vibraciones del motor limitaron su tiempo de pista en ambos circuitos. Ahora, el equipo ha advertido sobre la posible necesidad de restringir su rendimiento durante el fin de semana.
El jefe del equipo, Adrian Newey, comentó que podrían verse obligados a retirarse anticipadamente para salvaguardar la salud de los pilotos. El principal inconveniente que presenta el AMR26 está relacionado con las vibraciones extremas del motor, que están dañando otros componentes, incluida la nueva batería del vehículo.
Newey precisó que tanto Stroll como su compañero de equipo Fernando Alonso podrían verse restringidos a un máximo de 20 vueltas en el circuito de Melbourne, como medida de protección contra posibles daños nerviosos en las manos causados por estas vibraciones. “Alonso nos dijo que no podía dar más de 25 vueltas (con el AMR26 en Bahréin), sin sufrir daños permanentes en los nervios de las manos, y Lance, que no podía hacer más de 15”, explicó Newey.
En una conversación en el programa F1 TV, se le pidió a Stroll que comparara la sensación de estas vibraciones con otra experiencia. El piloto canadiense describió: “Se siente como estar en una silla eléctrica. No sé muy bien cómo definirlo. Simplemente son vibraciones muy incómodas. Es malo para el motor, pero también para el ser humano dentro del coche. Tenemos que resolverlo, pero creo que lo haremos”.
Los problemas tienen su origen en la unidad de potencia de Honda, que se propagan a través del monoplaza debido a la rigidez del chasis de fibra de carbono que caracteriza a la Fórmula 1. Esto está generando otros problemas en el AMR26, como el aflojamiento de piezas como los espejos. “Honda lo identificó en los primeros tests. El coche no aguanta. Se aflojan los espejos, se rompe la luz trasera… Los pilotos sentimos esas vibraciones y, después de un par de vueltas, las manos, los pies o el cuerpo en general se te quedan un poco adormecidos. Pero bueno, tampoco es una limitación tan grande”, comentó Fernando Alonso.
Ante esta situación complicada, todas las expectativas están puestas en Aston Martin para la primera carrera de la temporada. El equipo tuvo un arranque tardío al shakedown en Barcelona y enfrentó dificultades durante los tests en Bahréin, donde las vibraciones del motor limitaron su tiempo de pista en ambos circuitos. Ahora, el equipo ha advertido sobre la posible necesidad de restringir su rendimiento durante el fin de semana.
El jefe del equipo, Adrian Newey, comentó que podrían verse obligados a retirarse anticipadamente para salvaguardar la salud de los pilotos. El principal inconveniente que presenta el AMR26 está relacionado con las vibraciones extremas del motor, que están dañando otros componentes, incluida la nueva batería del vehículo.
Newey precisó que tanto Stroll como su compañero de equipo Fernando Alonso podrían verse restringidos a un máximo de 20 vueltas en el circuito de Melbourne, como medida de protección contra posibles daños nerviosos en las manos causados por estas vibraciones. “Alonso nos dijo que no podía dar más de 25 vueltas (con el AMR26 en Bahréin), sin sufrir daños permanentes en los nervios de las manos, y Lance, que no podía hacer más de 15”, explicó Newey.
En una conversación en el programa F1 TV, se le pidió a Stroll que comparara la sensación de estas vibraciones con otra experiencia. El piloto canadiense describió: “Se siente como estar en una silla eléctrica. No sé muy bien cómo definirlo. Simplemente son vibraciones muy incómodas. Es malo para el motor, pero también para el ser humano dentro del coche. Tenemos que resolverlo, pero creo que lo haremos”.
Los problemas tienen su origen en la unidad de potencia de Honda, que se propagan a través del monoplaza debido a la rigidez del chasis de fibra de carbono que caracteriza a la Fórmula 1. Esto está generando otros problemas en el AMR26, como el aflojamiento de piezas como los espejos. “Honda lo identificó en los primeros tests. El coche no aguanta. Se aflojan los espejos, se rompe la luz trasera… Los pilotos sentimos esas vibraciones y, después de un par de vueltas, las manos, los pies o el cuerpo en general se te quedan un poco adormecidos. Pero bueno, tampoco es una limitación tan grande”, comentó Fernando Alonso.
Publicado via Hermes Plataforma Automática de Noticias


















