Bajo la dirección de Óscar Villegas, el equipo llega con un alto nivel de confianza tras su victoria contra Surinam (2-1) en las semifinales, un triunfo que renovó la esperanza de toda la nación. Los goles de Moisés Paniagua y Miguel Terceros -de penal- llevaron a la Verde a la puerta de repetir la hazaña histórica de 1994, cuando accedieron al Mundial de Estados Unidos, su última participación, luego de haber competido también en 1930 y 1950.
El encuentro ante Irak se llevará a cabo en el estadio BBVA de Monterrey, una de las sedes del próximo Mundial. La importancia del duelo es inmensa, ya que el equipo que se alce como vencedor obtendrá el último pasaje para el Mundial de Canadá, México y Estados Unidos 2026.
Bolivia, ubicada en el puesto 76 del ranking FIFA, se apoya en una juventud prometedora, con un promedio de edad cercano a los 23 años, y un conjunto que ha sabido consolidarse para alcanzar la séptima posición en las Eliminatorias sudamericanas, relegando a Venezuela. Aproximadamente la mitad de sus jugadores compite en el extranjero, mayormente en Europa y Asia, representando el mayor recambio generacional desde la histórica camada de 1994.
En el ataque, todas las miradas estarán puestas en Terceros, la estrella del equipo que actualmente milita en el Santos de Brasil y que ha anotado ocho goles en sus últimos doce encuentros. Su potencia ofensiva será fundamental para superar la defensa iraquí, que, a pesar de la baja del defensor Ahmed Yahya, mantiene una estructura sólida.
Una preocupación reciente para Bolivia es la lesión del lateral Diego Medina durante la práctica, quien fue sometido a revisión médica para determinar si podrá estar presente en el partido. En caso de que su participación no sea posible, Lucas Macazaga podría ocupar su lugar. A pesar de esta potencial modificaicón, el equipo de Villegas se encuentra en buenas condiciones.
En el otro lado, Irak, actualmente en el puesto 59 del ranking mundial, busca un objetivo histórico: su regreso a un Mundial tras 40 años. Su única aparición fue en México 1986, donde fueron eliminados en la fase de grupos tras caer ante Paraguay (0-1), Bélgica (1-2) y el anfitrión (0-1). Dirigido por el australiano Graham Arnold, quien previamente fue entrenador de su selección, el equipo cuenta con destacadas figuras como Zidane Iqbal y Aymen Hussein, y buscará aprovechar cualquier error defensivo de los bolivianos.
Más allá del aspecto deportivo, la emoción en Bolivia es palpable. El país entero se ha estremecido con el encuentro: se han organizado vuelos especiales hacia México, se han agotado las entradas y en ciudades como La Paz se han instalado pantallas gigantes para seguir el partido.









