Entre los estandartes que adornaron las gradas, se pudieron leer frases provocativas dirigidas al Rojo, haciendo alusión a su prolongada falta de títulos locales. Expresiones como “Infelices 23 años”, “Una vida de Grondona” y “Feliz cumpleaños 24 sin gloria” ilustraron el folklore característico que acompaña la previa de un clásico.
La jornada también incluyó momentos destacados: en la pantalla gigante se proyectaron recuerdos de victorias de Racing en enfrentamientos clásicos, mientras un grupo de aficionados llevó a cabo un ritual simbólico con velas encendidas.
Después del entrenamiento, los jugadores se acercaron a los aficionados, agradeciendo el apoyo y compartiendo una grata interacción, que incluyó la entrega de pelotas firmadas.
El cierre fue particularmente emotivo. Con Bruno Zuculini como líder, el equipo posó junto a una bandera en honor a Elena “Tita” Mattiussi, una figura histórica del club que vivió durante décadas bajo la tribuna. “Y Tita siempre está”, decía el mensaje, marcando una despedida repleta de emoción en la antesala de un clásico que promete ser intenso.








