La transformación ha sido notable, pasando del cuero con tiento a los modernos materiales sintéticos, del cosido manual al proceso de termosellado, y, más recientemente, incorporando sensores internos que interactúan con el VAR.
Un hecho interesante y poco común en la historia del torneo ocurrió durante la final, donde se utilizaron dos balones diferentes, uno para cada tiempo. El T-model, que contaba con once paneles de cuero dispuestos en forma de “T”, se asocia a ese cierre del torneo.
En esta edición, se utilizó el Federale 102, un balón compuesto por trece paneles cosidos a mano y con tiento atado mediante cintas de algodón, lo que ayudaba a minimizar el impacto al cabecear.
Durante el Mundial de 1938, se optó por el Allen, fabricado en el país anfitrión, que mantenía una construcción similar a la edición anterior.
El balón de la primera Copa del Mundo realizada en Sudamérica representó un avance significativo: el Superball Duplo T incorporó una válvula integrada, eliminando el tiento con cintas y favoreciendo una superficie más uniforme.
Con el regreso del Mundial al Viejo Continente, tras su paso por Brasil, se presentó el Swiss World Champion, que apostó por un color más claro, aunque el cuero se volvía pesado con la lluvia.
En la sexta edición, la pelota seleccionada fue la Top Star, tras una competencia de diversos balones anónimos evaluados por expertos para encontrar el más adecuado para el torneo.
Para el campeonato en Chile, se presentó el balón Mr. Crack, que contaba con una válvula de látex para mantener el aire, aunque el problema de la absorción de agua continuaba sin una solución definitiva.
La tecnología en las pelotas se hacía cada vez más evidente a medida que avanzaban los Mundiales. En 1966, se incorporaron pruebas técnicas en el proceso de selección y el balón elegido fue el Challenge 4-Star, que se ofreció en diferentes colores. El modelo naranja se convirtió en el más recordado de esa edición.
Con el inicio de una nueva década y una nueva Copa del Mundo, la pelota dio un salto hacia la modernidad. Adidas se convirtió en el proveedor oficial y lanzó la Telstar, que tenía 32 paneles y un diseño optimizado para la televisión.
Cuatro años después de la revolución de la Telstar, en el Mundial de 1970, Adidas introdujo un recubrimiento Durlast que mejoró la resistencia al barro y la humedad.
En 1978, apareció la Tango, que permitió a la Argentina del Matador Kempes lograr su primer título mundial. Los estampados en cada uno de sus gajos creaban una ilusión óptica de círculos, un diseño que se repitió en las siguientes seis ediciones, hasta 1998.
La Tango fue tan exitosa que volvió a utilizarse en España 1982, pero en su versión mejorada, la Tango España, que ofrecía una mayor impermeabilidad.
La Azteca, que se utilizó en el Mundial de México 1986, se asocia con el famoso ‘gol del siglo’ de Diego Maradona y con la conquista del segundo título mundial para Argentina. Los diseños en sus gajos…








