La final estuvo marcada por un clima de tensión, ya que varios integrantes de la selección senegalesa abandonaron el campo brevemente en protesta por decisiones arbitrales. Sadio Mané, quien capitaneara al equipo en ese encuentro, jugó un papel crucial al instar a sus compañeros a regresar al terreno de juego.
Respondiendo con rapidez a la noticia, Mané, actualmente en Al Nassr, expresó su descontento en las redes sociales, denunciando “la corrupción” que, según él, está destruyendo la pasión de los aficionados. “Lo sucedido ha llegado demasiado lejos. Este no es el fútbol por el que luchamos, no es el África en la que creemos”, afirmó.
Además, continuó que “hay demasiada corrupción en nuestro deporte, y está acabando con la pasión de millones de aficionados en todo el continente. Los jugadores lo dan todo en el campo, pero las decisiones fuera de él son las que deciden partidos y trofeos”. Mané concluyó su mensaje con un sentimiento que refleja una desilusión más amplia: “Estoy profundamente decepcionado no solo por Senegal, sino por el fútbol africano en general. Nos merecemos algo mejor. Los aficionados merecen justicia, transparencia y respeto”.
El partido, que tuvo lugar en Rabat, estuvo lleno de incidentes. Un penal a favor de Marruecos en tiempo suplementario desencadenó una serie de eventos tensos, incluyendo la anulación de un gol de Senegal, lo que llevó a que un grupo de jugadores abandonara el campo. Durante este caos, los aficionados senegaleses intentaron invadir el terreno y lanzaron objetos al campo.
Después de que el tiro penal de Brahim Díaz, extremo del Real Madrid, fue fallado, ambos equipos se enfrentaron en la prórroga, donde Senegal logró asegurarse la victoria gracias a un tanto de Pape Gueye.
La CAF fundamentó su decisión en los artículos 82 y 84 del Reglamento de la Copa Africana de Naciones (CAN), los cuales estipulan que si un equipo “se niega a jugar o abandona el terreno de juego antes del final reglamentario del partido, se le considerará perdedor y quedará definitivamente eliminado de la competición en curso”.
Por su parte, la Federación Marroquí de Fútbol enfatizó que su solicitud no pretendía cuestionar el rendimiento de los equipos en el torneo, sino asegurar la correcta aplicación del reglamento.
Cabe destacar que esta resolución puede ser apelada ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) en un plazo de diez días.









