El futbolista del equipo visitante, Barrio Quinta, fue expulsado a los 35 minutos del primer tiempo tras una falta. Sin embargo, reaccionó de forma agresiva y golpeó al árbitro en la cara, lo que llevó a la suspensión del encuentro.
Tras la agresión, la policía arrestó al deportista de 35 años mientras que el árbitro, de 53 años, recibió la atención médica necesaria en el lugar y luego fue trasladado a un centro médico.
La creciente violencia en el ámbito del fútbol amateur y regional está generando gran preocupación entre las autoridades, especialmente por la recurrencia de incidentes de este tipo, que involucran a futbolistas, árbitros y público presente en los partidos.
Recientemente, la final de la Liga Nicoleña de Fútbol terminó en una pelea masiva, donde se enfrentaron jugadores y cuerpos técnicos de los equipos Regatas y La Emilia. Después de que Regatas se imponía 5-4 en la serie de penales tras un empate 0-0, estallaron violentos enfrentamientos que incluyeron patadas y golpes, provocando un caos total. Un video evidenció que la pelea inicial se desencadenó durante los festejos del equipo ganador, cuando un jugador de La Emilia propinó una patada voladora a un rival que estaba abrazando a su pequeño hijo, quien terminó cayendo al suelo.


















