A pesar de dominar el encuentro en el Monumental y mostrarse superior en el tiempo regular, la derrota por 8-7 en una maratónica serie de penales se debió a la falta de efectividad, que también había marcado su desempeño a lo largo de los 90 minutos. De los 11 penales que lanzó el equipo local, el arquero colombiano Weimar Asprilla solo logró detener uno: el tiro de Facundo González, que logró desviar con los pies. Los otros tres fallos resultaron incluso más costosos, ya que no lograron ni siquiera dirigir el balón hacia el arco.
El mayor dolor probablemente se apodera de Borré. Tras la brillante intervención de Beltrán, quien le detuvo el tercer penal a Emanuel Olivera, el delantero se encargó del quinto remate de River. Con la clasificación en su alcance y el único match point a favor del conjunto local, Borré cruzó demasiado su tiro, que impactó contra el poste. Aquella oportunidad de cerrar la serie se convirtió en el inicio de una larga agonía.
Luego de ese error, Fagúndez, quien había anotado el empate 1-1 en el tiempo regular, llevó la definición a la muerte súbita. En esta instancia, Martínez Quarta se presentó con la responsabilidad del sexto disparo. Intentando imprimir fuerza, el defensor golpeó la pelota de una manera incorrecta, enviándola por encima del travesaño, acercando una vez más a River al abismo. Sin embargo, Beltrán volvió a destacarse, adivinando la intención de Jhojan Torres y manteniendo a su equipo con vida en un momento crítico.
El joven arquero se erigió nuevamente como el salvador cuando, tras la parada de Asprilla ante González, contuvo el remate de Jeison Angulo, evitando así una nueva eliminación. Tres atajadas, cuya eficacia contrastaba con los errores del equipo. Así, cuando llegó el momento del undécimo penal, el Monumental estalló en aplausos antes de que el juvenil se preparara para ejecutar.
No obstante, el desenlace fue brutal. Beltrán tomó impulso, pero pisó mal y contactó mal con el balón, que se desvió y se perdió lejos del arco. Mientras tanto, Asprilla asumió la responsabilidad del último penal y selló el 8-7, concluyendo una noche tan larga como decepcionante para el arquero.
Consumada la derrota, en medio de un abucheo colectivo en el Monumental hacia el equipo, Beltrán fue el único que recibió ovaciones. Además, fue el único en ofrecer declaraciones a la prensa. “Pedirle disculpas a la gente, no era algo que esperábamos porque veníamos trabajando e hicimos un gran partido. Nos faltó acelerar en el último tramo y se definió de la peor manera”, reconoció el arquero, visiblemente afectado.
Asumiendo una postura de líder, dejó un mensaje esperanzador. “Cuando me tocó patear no lo hice bien. Esto nos golpea un montón. El segundo semestre arrancó de la peor manera y con esto se corona. El grupo está unido y se respalda. De acá en adelante la gente debe estar tranquila porque el grupo está bien”, añadió el único destacado de River, sintiéndose el villano en una noche donde pudo haber sido el héroe de no ser por los errores cometidos.

















