Al mismo tiempo, comenzó a reducirse el interés por descargar aplicaciones como Uber, Cabify, DiDi, Rappi y PedidosYa para trabajar. La evolución de estas búsquedas es interpretada como una posible señal de saturación en algunas de las actividades que funcionaron como alternativa para quienes quedaron fuera del empleo formal.
La explicación apunta a una mayor cantidad de conductores y repartidores compitiendo por una cantidad de viajes y pedidos que no crece al mismo ritmo. Como consecuencia, disminuye el volumen de trabajo disponible para cada persona y se reducen los ingresos, una situación que también fue planteada por trabajadores y organizaciones sindicales del sector.
El análisis surgió ante la demora en la publicación de estadísticas laborales oficiales. A fines de agosto, los últimos datos disponibles del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) correspondían a mayo, mientras que la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que también permite observar la informalidad, tenía como último registro el primer trimestre del año.
Para obtener una referencia más reciente, se analizaron datos de Google Trends y se comparó la evolución de distintas búsquedas con los indicadores oficiales del mercado laboral.
Según el SIPA, entre febrero y mayo se perdieron 89.000 puestos asalariados registrados en el sector privado. La cantidad equivale, en apenas tres meses, al total de empleos formales privados destruidos durante todo 2025.
Las búsquedas de “psicotécnico” y “preocupacional”, consideradas una referencia sobre el ingreso de trabajadores al sector formal, habían caído 7% durante los tres meses anteriores a febrero, hasta alcanzar su nivel más bajo desde julio de 2024. Entre febrero y agosto volvieron a retroceder otro 4%, aunque con una evolución irregular.
Estos términos permiten aproximarse a la cantidad de personas que ingresan al empleo formal, aunque no sirven para medir directamente cuántos trabajadores abandonan ese sector.
Para observar esta segunda variable se siguió la evolución de las búsquedas de “despidos”. Las consultas aumentaron 44% en febrero, en un contexto de discusión sobre reformas laborales, y posteriormente volvieron a crecer 13%. Sin embargo, este indicador resulta menos preciso como predictor porque también incluye al empleo público y puede estar condicionado por factores políticos.
Otro relevamiento sobre el mercado laboral estimó que desde noviembre de 2023 se perdieron alrededor de 241.000 empleos privados registrados, una caída cercana al 4%. La mayor parte de esa disminución se concentró en la industria y la construcción, dos sectores intensivos en mano de obra.
La industria perdió unos 85.600 puestos y la construcción otros 62.700. En conjunto, ambas actividades explican cerca del 62% de la reducción del empleo privado formal registrada durante ese período.
La evolución también evidencia diferencias importantes entre sectores. Mientras la industria y la construcción redujeron sus niveles de empleo, el sector agropecuario mostró un comportamiento positivo. De esta manera, el crecimiento de determinadas ramas de la economía no se traduce necesariamente en una recuperación equivalente del empleo privado registrado.
En paralelo con la destrucción de puestos formales, aumentaron otras modalidades de ocupación. De acuerdo con los datos oficiales, durante los últimos dos años se generaron 463.000 empleos, aunque los puestos asalariados registrados disminuyeron en 193.000.
En el mismo período, los trabajos asalariados no registrados aumentaron en 228.000 y los no asalariados crecieron en 429.000. A esto se sumó un incremento de 129.000 monotributistas, hasta alcanzar aproximadamente 2,2 millones.
La tendencia también se observa al analizar solamente el último año. En ese período se crearon 215.000 puestos de trabajo, pese a que los asalariados registrados disminuyeron en 119.000. En cambio, los empleos no registrados aumentaron en 183.000 y los no asalariados, en 151.000.
Las búsquedas en Google también reflejan parte de esta transformación. El término “facturar”, utilizado como referencia para aproximarse a la evolución del monotributo y del trabajo autónomo, aumentó 3% entre mayo y agosto.
Los datos de la EPH muestran además un fuerte crecimiento de las personas que trabajan por cuenta propia en actividades como la preparación y venta de alimentos desde sus hogares o la realización de entregas. Ese universo pasó de unas 82.000 personas en el primer trimestre de 2023 a 190.000 durante el mismo período de 2026.
En el transporte, unas 105.000 personas se identificaron como cuentapropistas. Esa cifra contrasta con estimaciones sindicales que ubican en más de 600.000 a los conductores que trabajan mediante aplicaciones. Parte de la diferencia podría explicarse porque muchas personas realizan estas actividades como una segunda ocupación.
La evolución de las búsquedas para descargar aplicaciones laborales también cambió. Durante 2025, las consultas vinculadas con Uber, Cabify, DiDi, Rappi y PedidosYa aumentaron 30%, mientras que la cantidad de trabajadores relacionados con esas actividades creció 23%.
Durante el primer trimestre de 2026, las búsquedas volvieron a crecer 7%, prácticamente al mismo tiempo que comenzaba a deteriorarse el empleo formal. Sin embargo, desde marzo se produjo un cambio de tendencia: hasta agosto, las consultas disminuyeron 8%. Fue la primera vez durante la gestión de Javier Milei que este indicador dejó de crecer.
La evolución puede responder a un mercado con mayor cantidad de trabajadores y menor rentabilidad de los viajes, o a una eventual reducción de la presión sobre estas actividades debido a una mejora del empleo formal. Los datos analizados se alinean en mayor medida con la primera explicación.
Otro estudio sobre el mercado laboral arribó a una conclusión similar y planteó que existe una situación de saturación. El análisis comparó la evolución de la producción privada, las horas trabajadas y la cantidad de trabajadores durante la última década.
En ese período, la producción privada creció 7%, mientras que las horas trabajadas aumentaron 11% y la cantidad de trabajadores se incrementó 17%.
La caída de los ingresos llevó a más integrantes de los hogares a buscar empleo y también impulsó a trabajadores ocupados a sumar una segunda actividad. Sin embargo, ese incremento de la oferta laboral se enfrenta a una estructura productiva que no genera nuevas oportunidades al mismo ritmo.
En este escenario, el ajuste no necesariamente se refleja en un aumento equivalente del desempleo, sino en una mayor subocupación y en la expansión de empleos de menor calidad, entre ellos las denominadas “ocupaciones refugio”. La conclusión planteada es que el mercado continúa generando puestos de trabajo, pero con mayor precariedad y jornadas más reducidas.

















