“Di positivo en Racing y dejé de jugar un año y medio. Había consumido el día anterior porque así lo decidí. ¿La primera vez que consumí? En Santa Fe; ni jugaba al fútbol, tendría 13 años, en el barrio. No tiene nada que ver con el entorno, está en vos, no en el otro. Si yo armo una línea aquí, depende de vos si la tomás o no. Yo quise probar y lo hice. Me generó curiosidad y así lo decidí”, confesó Fernández en una entrevista con el youtuber Joaco Santos. También se refirió al control antidopaje que se realizó tras un partido entre River y Racing en 2015: “Un desastre. Sabía que estaba haciendo las cosas mal, pero no tenía idea de que iba a tener repercusión internacional. Si lo hubiera sabido, no me habría presentado a entrenar o no habría jugado ese partido. Llegué a Racing limpio”.
En relación a su experiencia con la fama repentina y su batalla contra las adicciones, reflexionó: “Estaba compitiendo al máximo nivel en Racing y me resultó complicado manejarlo. Puerto Madero, el dinero, los autos, la farándula… Me sentí famoso por primera vez y pensé que tenía que estar a la altura. Me sumergí en un mundo atractivo, pero que no era el camino correcto. Pasé un buen rato, pero no encajaba con el fútbol. La tentación está presente, depende de por dónde vayas. Si no te conocen, no entras a una fiesta en Puerto Madero, Canning o Nordelta. Desearía haber pensado de otra manera. Creí que ese era el camino, pero me estaba autodestruyendo. Había fiestas por doquier. Me rodeaba de personas famosas, pero no era lo que buscaba. Hoy no necesito estar con celebridades tomando champagne; puedo disfrutar de una cerveza y sentirme bien”. Además, añadió: “La falta de control e invitar al descontrol, especialmente si eres soltero… Necesitás autocontrol y yo no lo tuve, quería disfrutarlo todo y no supe aprovecharlo. Como jugador de fútbol, crees que todo irá bien, pero al día siguiente todo puede estar mal con tu familia, tu pareja y tu club”.
Fernández también recordó cómo futbolistas experimentados del plantel de Racing, como Diego Milito, Francisco Cerro, Ezequiel Videla y Walter Bou, intentaron apoyarlo: “Nunca me dejaron solo. Me daba vergüenza saludarlos porque sentía que lo había decepcionado. Ellos querían que los saludara. Fui a comer a casa de Milito y todo estaba bien, pero yo me apartaba por mis errores”. Asimismo, expresó su agradecimiento hacia Víctor Blanco y su familia por el trato recibido durante su tiempo en el club y posteriormente.
Nacido en el Barrio Yapeyú, al norte de Santa Fe, uno de los barrios más peligrosos, destacó que hay “mucha envidia por los logros de los demás”. Relató que dos amigos habían destrozado autos de lujo que acababa de adquirir y que vivió una experiencia tensa en un barrio donde no era bien recibido: “Volví de Estados Unidos y deseaba tener un buen coche. Presté una camioneta Mercedes a un amigo y volcó, pero por suerte no se lastimó”. También recordó otra experiencia: “Estaba en casa de una amiga y a un BMW que le dejé se le acabó la nafta en un lugar donde estaban todos los hinchas de Unión, siendo jugado de Colón. No quería entrar porque sabía que podía haber problemas. Enfrenté un momento complicado, pero decidí quedarme y no arriesgarme a perder mi vida por un auto”.
Fernández, que actualmente no utiliza celular porque lo encuentra incómodo, recordó su experiencia más violenta: “Paré en un barrio y me quisieron robar. Tenía un Rolex y estaba con la Mercedes. Sabía que podía pasar algo, pero decidí no hacer locuras. Me rodearon y me querían asustar. Pedí respeto porque sabía quiénes eran y no quería pelear ni lastimarlo a nadie”.
El desenlace de su relato es impactante: “Estaba al tanto de la situación y tomé malas decisiones. Fui a involucrarme y casi pierdo la vida. Tenía un revólver, pero elegí no usarlo. Me quitaron la camiseta y mis pertenencias. Me tuve que ir, pero no me robaron nada. En Santa Fe, nadie me roba. Lo que perdí fue porque estaba ahí. Pasé como un cobarde porque estaba con otra persona. Respeto el barrio donde voy y siempre busco soluciones con inteligencia. Esa fue la vez que más cerca estuve de morir o de hacerle daño a alguien. Se dijo que quisieron robarme, pero no conocen toda la historia. No me robaron, fue una situación desafortunada”.
Entre otras reflexiones, confesó que ha perdido la fe en los psicólogos após enterarse que uno de ellos había compartido información confidencial con su familia. En cuanto a su futuro, expuso su deseo de regresar al fútbol profesional, a pesar de que no juega desde mediados de 2025 en Talleres de Remedios de Escalada. “Pedí una oportunidad a Ricardo Sastre para jugar en Deportivo Madryn. No hablamos del pasado, sino del presente. Es alguien que me ha ayudado mucho”, rememoró. Finalmente, se sinceró: “Me siento juzgado y eso me duele. Es lo que me toca vivir. Debo afrontarlo y trato de seguir adelante. Estoy preparado para regresar al fútbol. Dependerá de las oportunidades que tenga. Antes elegía entre diez clubes, pero eso ya no sucede. No obstante, estoy dispuesto a intentarlo una vez más”.


















