Este jueves, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció que la próxima semana se llevará a cabo una reunión del directorio ejecutivo para discutir la segunda revisión del acuerdo con Argentina. La aprobación de esta revisión permitiría el desembolso de 1,000 millones de dólares, que están previstos para esta etapa del programa.
Julie Kozack, directora de comunicación del FMI, ofreció detalles en una conferencia de prensa en Washington, aunque no especificó la fecha exacta del encuentro. “Después de la reunión se procederá a la habitual publicación de documentos, como el informe del staff, que contendrá muchos detalles”, comentó.
Según Kozack, los acuerdos técnicos para el pacto se han centrado en políticas que buscan equilibrar de manera adecuada los objetivos de desinflación, estabilidad externa y crecimiento económico para Argentina.
“Todo ello tiene por objeto respaldar un reingreso oportuno y duradero de la Argentina a los mercados internacionales de capitales”, añadió la funcionaria, aunque no proporcionó un calendario sobre cuándo se espera que este objetivo se materialice.
El mes pasado, el organismo había mencionado que, tras la aprobación de la segunda revisión del acuerdo, anticipaba un acceso más sostenible de Argentina a los mercados.
En su visita a Washington para participar en las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial, el ministro de Economía, Luis Caputo, aclaró que el equipo económico aún no había buscado financiamiento en el mercado internacional, prefiriendo alternativas “más baratas” para cubrir los vencimientos de junio, como las garantías de organismos multilaterales.
Kozack también fue breve al responder preguntas relacionadas con Argentina, señalando que el plan de estabilización de la administración de Javier Milei “continúa arrojando resultados importantes”.
Destacó, asimismo, que “el impulso reformista ha cobrado mayor fuerza en los últimos tiempos” y que la calificación crediticia de Argentina “fue recientemente mejorada por una agencia de calificación, lo cual ha contribuido a una mayor reducción de los diferenciales de riesgo del país”.
La referencia de Kozack fue al anuncio de la semana pasada por parte de Fitch Ratings, que elevó la calificación de la deuda argentina emitida a largo plazo en moneda extranjera y local de CCC+ a B-, con tendencia “estable”. Esta mejora se realizó tras reconocer al Gobierno “mejoras estructurales en lo fiscal y en la balanza externa”, junto con avances en reformas económicas y mejores perspectivas de acumulación de reservas.
Este es un nivel de calificación que Argentina no lograba desde hace ocho años, tras haberlo perdido durante la crisis cambiaria que afectó la gestión de Mauricio Macri. Sin embargo, otras agencias como Moody’s y Standard & Poor’s (S&P) aún no han reconocido esta mejora.


















