Buenos Aires, 21 de mayo — Un estudio reciente revela que medir solo el peso no es suficiente. Una ecografía simple de la grasa abdominal permite detectar de manera temprana el riesgo de prediabetes y diabetes tipo 2, lo que ha sido bien recibido por los especialistas por su facilidad y bajo costo. La investigación, llevada a cabo por el departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra, fue publicada en el Journal of Diabetes and Its Complications. En este estudio participaron 103 pacientes adultos, a quienes se les midió el grosor de la grasa subcutánea justo 1 o 2 centímetros por encima del ombligo, utilizando una técnica no invasiva y libre de radiación. Según un informe, aquellas personas que exhibieron un grosor superior a 1,8 centímetros presentaron valores notablemente más altos de presión arterial sistólica, insulina, triglicéridos y creatinina, así como una probabilidad considerablemente aumentada de sufrir prediabetes o diabetes. La doctora Susana Fuentes, especialista en clínica médica y diabetología, subraya la importancia de esta técnica: “Durante años nos limitamos al peso y al índice de masa corporal, pero esos números no dicen dónde se acumula la grasa, que es justamente lo que más importa”. Además, enfatizó que “dos personas con el mismo peso pueden tener riesgos metabólicos completamente distintos”. Fuentes también destacó que la grasa visceral se comporta de manera diferente a la grasa distribuida en otras áreas del cuerpo. “Una medición simple del abdomen puede anticipar un riesgo que la balanza no muestra; por eso una técnica accesible como esta puede marcar una diferencia real en la detección temprana”, afirmó. La doctora Carolina Perdomo, autora del estudio, destacó en un comunicado que esta técnica “abre la posibilidad de detectar de forma precoz a personas con alteraciones metabólicas o con mayor probabilidad de desarrollarlas” y anticipó que su equipo está trabajando en estudios con muestras más amplias. En Argentina, la diabetes tipo 2 representa entre el 80 y el 90% de los casos diagnosticados. Según la 4.ª Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, uno de cada diez adultos sufre de diabetes o glucemia elevada, un problema que ha crecido más del 50% desde 2005 y que trae consigo un dato alarmante: cerca de la mitad de quienes padecen esta enfermedad no son conscientes de su condición. Esta falta de síntomas en etapas tempranas representa su mayor riesgo. Por esta razón, los especialistas recomiendan iniciar controles rutinarios a partir de los 35 años, o antes para quienes tengan sobrepeso u obesidad y otros factores de riesgo, dado que permitiría una intervención oportuna. Fuentes concluyó que este hallazgo no sustituye los análisis tradicionales, sino que ofrece una perspectiva más precisa. “Detectar a tiempo es fundamental”.


















