Leighton se encontraba indeciso entre ordenar su plato favorito, pollo al jengibre, o aventurarse a probar algo nuevo que pudiera superar la experiencia gastronómica anterior. Feynman abordó el dilema desde un enfoque matemático, aunque el análisis nunca fue publicado. Ahora, científicos de la Universidad de Oxford, la Universidad de Nueva York y la Universidad de Princeton han reexaminaron ese manuscrito, descifrándolo y validando sus ideas con datos empíricos.
Los hallazgos fueron recientemente publicados en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS) tras realizar un experimento con 2.520 participantes. La indagación se centró en la misma inquietud que Leighton enfrentó: ¿Hasta qué punto es conveniente probar nuevos platos? “Demostramos que las personas tienden a explorar más de lo que predicen”, expresan los autores del estudio.
Este dilema resulta familiar para cualquier amante de la comida: optar por repetir el plato que más les ha agradado o atreverse a buscar en el menú con la esperanza de descubrir algo superior. Feynman conceptualizó esta situación a través de la teoría de la decisión, un ámbito que fusiona economía y psicología y examina las estrategias que las personas emplean en decisiones individuales.
Su aportación se enmarca en un grupo más amplio de problemas conocidos como “problemas de parada”, que se relacionan con situaciones cotidianas en las que una persona debe determinar si la opción disponible es suficientemente buena o si es mejor continuar buscando. Este principio puede ser aplicado en múltiples aspectos de la vida, desde la búsqueda de un hogar y la elección de una pareja hasta encontrar un lugar para estacionar o decidir cuándo dejar un trabajo.
Los investigadores se propusieron evaluar si las decisiones tomadas por los participantes en el estudio coincidían con la solución diseñada por Feynman. Los cálculos realizados por el físico sugieren que lo ideal es seleccionar un plato distinto durante un número predefinido de visitas al restaurante, y luego, al alcanzar un umbral específico, comenzar a optar siempre por el plato que mejor les haya parecido. Por supuesto, esta lógica está respaldada por un complejo lenguaje matemático.
Para poner a prueba esta teoría, los autores transformaron la situación del restaurante en un juego en línea. Los participantes debían imaginar que estaban en una nueva ciudad durante un periodo de entre una y cuatro semanas, eligiendo qué restaurante visitar cada noche.
Mientras jugaban, podían acumular puntos basados en la calidad del restaurante seleccionado (una puntuación entre 1 y 100) y se les instó a maximizar su total. Se observó que, a medida que los participantes se acercaban al final de su estadía, mostraban menos disposición a probar nuevos lugares, alineándose con la lógica planteada en la fórmula de Feynman.
El análisis publicado en PNAS reveló que el comportamiento de estos comensales virtuales era muy similar a la solución matemática propuesta; ambas respuestas convergen en un punto particular: “Demostramos de manera concluyente que las personas utilizan umbrales linealmente decrecientes para versiones del problema de Feynman definidas con diferentes distribuciones sobre las opciones, y que estas funciones lineales comparten una pendiente idéntica, pero varían sus intersecciones de manera consistente con las soluciones óptimas.”


















