Expertos consultados coincidieron en que gran parte de estos casos no se deben a maniobras intencionadas, sino a la carencia de información sobre los conceptos que se pueden deducir y las condiciones aplicables. A diferencia de los trabajadores autónomos, que pueden deducir gastos bajo el agradable principio de “gasto necesario”, los empleados en relación de dependencia están sujetos a una lista exhaustiva de conceptos, muchos de los cuales tienen un límite específico. Entre estos se incluyen los alquileres, gastos educativos, servicio doméstico, seguros de vida, medicina prepaga y honorarios médicos, que están sujetos a montos anuales fijados o un porcentaje de la ganancia neta.
La indumentaria y el equipamiento de uso laboral exclusivo son una excepción. Fernando López Chiesa, tributarista asociado a una firma especializada, explicó que “fue esa ausencia de un techo, junto a la facilidad de carga en el sistema, la que propició el desvío”, y detalló que “algunos empleados registraron importes que pueden llegar a representar hasta el 40% de su salario, superando ampliamente cualquier relación razonable con respecto a la renta”.
Mariano Ghirardotti, socio director de un estudio contable, confirmó que su firma ha recibido auditorías centradas en este concepto. “La deducción tiene limitaciones cualitativas, pero carece de un límite fijado por ley”, señaló, y añadió que “esto genera una tentación para los empleados a declarar importes excesivos, en algunos casos de manera escandalosa; el fisco identifica la irracionalidad de los montos y convoca al empleado a regularizar la situación”.
La normativa permite esta deducción únicamente bajo tres condiciones que deben cumplirse simultáneamente. En este sentido, López Chiesa enfatizó que “el propio fisco aclaró que el equipamiento no incluye computadoras, celulares ni dispositivos de uso general”, un error común entre quienes presentan sus declaraciones.
Aunque la indumentaria ha acaparado la atención de las auditorías, el Sistema de Acciones de Control Electrónico revisa un conjunto mucho más amplio de inconsistencias. Ghirardotti enumeró las irregularidades más frecuentemente identificadas por su estudio:
López Chiesa añadió otro tipo de irregularidades que ha detectado el fisco: “Se han registrado casos de cargas familiares incorrectas, así como aportes a Sociedades de Garantía Recíproca que no se habían efectivizado”.
El mecanismo detrás de estas intimaciones es uniforme. Mediante el Sistema de Acciones de Control Electrónico, ARCA realiza un cruce entre los datos que cada empleado ingresó en el SIRADIG y la facturación electrónica, así como el formulario que los empleadores presentan como agentes de retención. Este cruce facilita detectar discrepancias entre el salario declarado y los montos deducidos, sin importar el concepto.
“Dado que los sistemas fiscales están muy optimizados actualmente, y considerando que el fisco está utilizando intensamente inteligencia artificial, es fundamental que el empleado se informe sobre sus derechos y registre con precisión los importes correspondientes para evitar notificaciones”, opinó Ghirardotti.
Cuando se identifica una discrepancia, ARCA lleva a cabo una regularización anticipada antes de determinar una regularización de oficio. Este proceso consiste en aceptar el ajuste y abonar la diferencia del impuesto no retenido mediante un Volante Electrónico de Pago antes de la fecha límite de presentación de Ganancias, sin necesidad de presentar una declaración rectificativa. Seguir este procedimiento permite evitar intereses resarcitorios y multas.
“Esta situación que lleva a muchos empleados a sobrecargar las deducciones permitidas podría estar relacionada con deducciones cuyos topes parecen obsoletos y que tampoco alcanzan para cubrir el costo de vida del contribuyente y su grupo familiar”, comentó López Chiesa. Y añadió que “el propósito de las deducciones fiscales es permitir descontar montos que abarquen el costo de vida, y una vez cubiertos esos gastos, el exceso es lo que debe tributar el impuesto a las ganancias”.
Desde su perspectiva, “muchos de estos empleados también caen en las alícuotas impositivas más altas, lo que impacta negativamente en su ingreso neto”.
A partir de julio de 2026, se prevé un ajuste de las deducciones personales y las alícuotas conforme a la inflación del primer semestre del año, “lo que llevará a que algunos empleados dejen de pagar impuestos, quienes tienen retenciones muy bajas, y en otros casos a reducir el monto de las retenciones que se les aplican mensualmente”, concluyó López Chiesa.

















