La controvertida propuesta de la FIFA, que busca abrir la puerta a inversores privados para financiar la explotación comercial de sus torneos más importantes (Mundial masculino, Mundial femenino y Mundial de Clubes) mediante el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), ha suscitado un amplio rechazo. Las confederaciones europeas y de Norte, Centroamérica y Caribe han amenazado con no participar en las competencias organizadas por la FIFA si esta iniciativa avanza.
La AFC se unió a este rechazo y en su comunicado afirmó que la propuesta “no puede lograr de manera realista el amplio consenso y la unidad necesarios para seguir adelante”, sumándose así a las posturas previamente defendidas por la UEFA y la Concacaf.
Con la posición de la AFC, ya son tres de las seis confederaciones continentales que han manifestado su desacuerdo con un proyecto que plantea la creación de una filial comercial valorada en aproximadamente 20.000 millones de dólares, que permitiría la entrada de hasta un 20 % de su capital a inversores privados.
En su comunicado, la AFC también señaló que la situación ha revelado “deficiencias fundamentales” en los procedimientos de consulta y de toma de decisiones de la FIFA. Además, sostuvieron que una propuesta que podría transformar radicalmente el futuro comercial, deportivo y estratégico del fútbol mundial no puede ser impulsada sin el efectivo involucramiento de confederaciones, asociaciones nacionales y de los propios órganos de la FIFA.
Si bien no mencionó directamente a Infantino, la AFC criticó a la FIFA por temas que, según creen, exceden el alcance de la propuesta para atraer inversionistas privados. Al respecto, hicieron hincapié en que no se realizó la debida consulta a las confederaciones sobre una iniciativa que permaneció en secreto hasta su revelación reciente por varios medios.
La AFC afirmó: “Más bien, ha expuesto debilidades fundamentales en los procesos de consulta y toma de decisiones de la FIFA que ahora deben abordarse”, y agregó que instan a la FIFA a llevar a cabo una revisión urgente de su estructura de gobernanza.
Esta declaración se produjo pocas horas después de que la FIFA responsabilizara a la prensa por la controversia que rodea el proyecto, reafirmando su intención de avanzar. La FIFA ha señalado que una mayoría de los 211 miembros parece rechazar la propuesta.
“Nuestro proceso de consulta previsto fue interrumpido por informaciones erróneas en los medios de comunicación”, comunicó la FIFA. “Continuaremos con este proceso de consulta para asegurar que cada miembro tenga la posibilidad de emitir su voto basado en hechos”.
El Mundial Sub-20 femenino, que se llevará a cabo en Polonia desde el 5 de septiembre, es el primer torneo de la FIFA que podría verse afectado por este boicot europeo. A su vez, se pone en entredicho otro tema crucial para la FIFA: la elección del país anunciador para el Mundial femenino de 2035, con las federaciones británicas como únicas candidatas y una votación programada para el 23 de noviembre.
La AFC expresó su preocupación por la propuesta de la FIFA de permitir inversiones privadas en sus competiciones principales y por el proceso decisional relacionado con la FFE. La magnitud de la crisis hasta ahora, que ha llevado a que se hable abiertamente sobre un potencial boicot a la Copa Mundial de la FIFA, es motivo de inquietud para quienes aseguran el futuro del deporte. El fútbol no debería haber llegado a esta situación.
Insistiendo en que la propuesta de la FFE no logrará el consenso y la unidad necesarios, la AFC subrayó que la Copa Mundial de la FIFA es la máxima expresión del fútbol global y su fortaleza reside en la participación de todas las confederaciones y naciones futbolísticas clave. Cualquier iniciativa que ponga en riesgo esta unidad debe ser reconsiderada.
El debate va más allá de la FFE, poniendo en evidencia deficiencias en los procesos consultivos y de decisión de la FIFA que necesitan abordarse. Aunque la AFC ha tomado nota de la reciente comunicación de FIFA, las inquietudes fundamentales sobre gobernanza y consulta eficaz aún no son atendidas.
Una propuesta con el potencial de modificar el futuro del fútbol mundial no debería plantearse en un contexto donde confederaciones, asociaciones y órganos de la FIFA son relegados. El fútbol debe asegurar que decisiones de tal magnitud surjan de procesos transparentes y que reflejen un compromiso genuino con la comunidad futbolística.
Este momento debería catalizar la reforma institucional, ya que cada asociación de la FIFA merece la ocasión de decidir sobre propuestas que impacten el futuro del deporte. No obstante, una democracia significativa comienza con una gobernanza abierta, consultas oportunas, discusiones informadas y participación activa durante todo el proceso de toma de decisiones.
Por ello, la AFC demanda a la FIFA una revisión inmediata de su marco de gobernanza y decisiones para garantizar que propuestas de gran relevancia se desarrollen mediante un proceso consultivo adecuado y vigilan apropiadamente por parte de los órganos de la FIFA.
La Copa Mundial de la FIFA y el fútbol en su totalidad pertenecen a la comunidad futbolística global. Su futuro debe construirse de manera colectiva, a través de instituciones que representen las voces de todas las confederaciones y asociaciones miembros.


















