En el contexto de un creciente diálogo acerca de la salud mental, el cardiólogo y experto en longevidad Mario Boskis advirtió sobre las repercusiones del estrés crónico y su efecto directo en el cuerpo humano. “Todo lo que comienza en la mente se manifiesta en el cuerpo”, dijo, mientras explicaba cómo los procesos emocionales pueden dar lugar a efectos físicos concretos, que se intensifican al volverse crónicos. En este sentido, subrayó: “El estrés crónico desencadena la liberación de cortisol”. Durante una entrevista, el especialista destacó que el estrés ha evolucionado de ser un problema meramente psicológico a convertirse en un significativo factor de riesgo cardiovascular. Según trazaron estudios recientes, este tipo de estrés puede casi duplicar la probabilidad de sufrir un infarto. Boskis explicó que el estrés crónico puede aparecer de diversas maneras, incluso en individuos jóvenes. Entre los síntomas más comunes, mencionó las palpitaciones, los trastornos del sueño, los dolores de cabeza persistentes y cambios en los hábitos cotidianos. Además, advirtió sobre la complejidad de su detección: “La autopercepción es muy complicada. Muchas veces, es un familiar o el médico quien lo identifica antes”. En ciertos casos, este tipo de estrés puede confundirse con condiciones más agudas como los ataques de pánico. “El paciente presenta dolor en el pecho y suele pensar que está en una situación crítica. Por eso, siempre es fundamental consultar para descartar problemas cardíacos reales”, apuntó. Boskis enfatizó que la magnitud del fenómeno es considerable, incluso a nivel local. “Argentina tiene un 49% de adultos que se consideran estresados, lo que nos posiciona como el país con mayor prevalencia en el mundo”, afirmó, basándose en datos recientes. Sin embargo, advirtió que no todas las personas que se sienten estresadas tienen el mismo riesgo cardiovascular. “Lo que debemos analizar es quiénes entre los estresados realmente presentan un efecto cardiovascular”, subrayó. El médico aclaró que el estrés activa procesos biológicos específicos. Ante situaciones agudas, el organismo libera adrenalina y noradrenalina, lo que incrementa la frecuencia cardíaca y prepara al cuerpo para reaccionar ante una amenaza. El problema radica en que cuando este estado se prolonga, “el estrés crónico activa la liberación de cortisol”, afirmó. Este proceso conlleva múltiples efectos adversos, entre ellos el aumento de la presión arterial, el incremento de los niveles de azúcar en sangre, el favorecimiento del aumento de peso y el daño a los vasos sanguíneos. “Afecta el endotelio, la capa interna de las arterias, causando inflamación y potencial obstrucción”, indicó. Boskis también habló sobre la peligrosidad del estrés en comparación con otros factores tradicionales. Su influencia puede ser tan significativa como la del colesterol elevado o la hipertensión. Asimismo, resaltó un dato interesante: la mayor incidencia de infartos se registre los lunes o domingos por la noche, lo que se relaciona con el estrés psicosocial vinculado al comienzo de la semana laboral. “El estrés crónico es como un boxeador que golpea de a poco. Hasta que, en algún momento, el cuerpo ya no puede más”, concluyó. Para obtener guías de servicio y consejos de expertos sobre cómo abordar problemas cotidianos, como adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas en línea, bullying y trastornos de la conducta alimentaria, se puede acceder a recursos especializados.


















