El potente remate del “Zorro” fue un momento crucial, pues logró superar la defensa y recibir un pase de Ignacio Ramírez, quien había ingresado al partido. Este tanto llegó en un contexto donde Newell’s se encontraba en desventaja y había realizado muy pocas llegadas al arco, especialmente contra una muralla defensiva imponente, que incluyó a Ovando y al propio Ávila.
Los clásicos, en general, se juegan con una carga emocional significativa, donde el honor y la rivalidad son primordiales. Existen voces que sugieren que no se debe prestar atención a la actualidad de cada equipo para entender la intensidad en estas confrontaciones. En cambio, los antecedentes son fundamentales para comprender el contexto. El partido de este domingo estuvo marcado por esa rivalidad histórica. A pesar de que Newell’s llegaba con tres partidos sin perder en el Torneo Clausura, y Central venía de una racha de igual cantidad de encuentros sin victorias, el estado anímico de ambos equipos era muy diferente. Central, además, arrastraba la resaca de la eliminación en la Copa Libertadores, lo que intensificó la presión sobre su entrenador, Jorge Almirón, en medio de los constantes cuestionamientos por parte de los aficionados. El gesto de los hinchas, que mostraron un +22 con sus bombos en la tribuna, simbolizaba más que una simple estadística; era un grito de apoyo hacia su equipo en momentos difíciles.
Las impresiones de los protagonistas después del empate revelan cómo se sintieron ambos lados tras el resultado. Cóccaro, danzón del momento, comentó: “Vinimos a ganar, no vinimos a buscar otra cosa. Es un clásico que sabemos lo que genera a nivel mundial, la semana previa cómo se vive, la gente que hizo la salida del club algo increíble, nunca lo había vivido”. A la vista de lo sucedido, Franco Ibarra, quien se destacó en el mediocampo de Central, expuso su decepción: “Sentimos que perdimos dos puntos, hicimos todo para ganar y en una jugada aislada nos empataron, son errores que no podemos cometer en este tipo de partidos porque se define por eso”.
En términos de juego, hay poco más que resaltar, ya que la contienda se caracterizó por una gran cantidad de fricciones en el campo. En total, se cometieron 41 faltas, lo que habla del compromiso de ambos equipos y de la tensión que se palpitaba en el ambiente. El árbitro, Yael Falcón Pérez, mostró dos tarjetas amarillas en los primeros cuatro minutos, lo que da cuenta del alto voltaje que suelen tener estos encuentros. Aunque el público local pudo disfrutar de algunas secuencias de pases elaborados que generaron un “Ole, ole”, el final fue inesperado. Central había acumulado siete victorias consecutivas en el clásico, y el empate sorprendió, ya que permitió a Newell’s romper esa mala racha y, a su vez, devolvió a Almirón la presión de un resultado que no satisface a los hinchas. En la última década, Newell’s apenas ha logrado imponerse en dos ocasiones, en 2016 y en 2022, mientras que cinco encuentros finalizaron en empate.
La incertidumbre sobre el futuro inmediato de Almirón se intensifica tras este resultado que genera estrés en un semestre donde solo tienen como objetivo el Clausura. Ambos equiposs están, por el momento, dentro de los lugares de clasificación, pero no pueden bajar la guardia. Existe la posibilidad de que se produzca un nuevo enfrentamiento en los Playoffs, en cuyo caso el honor de la ciudad volvería a estar en juego, dejando abierta la puerta a una nueva y emocionante edición de este clásico.

















