Caputo sostuvo que una eventual decisión de ese tipo no sería compatible con el enfoque que mantienen tanto él como el Presidente. Incluso planteó que para modificar esa orientación sería necesario un cambio en el Ministerio de Economía y, según su planteo, también en la conducción del Poder Ejecutivo.
Durante una exposición ante estudiantes, el funcionario fue consultado sobre un eventual escenario en el que el Gobierno destinara medio punto del PBI a obra pública y permitiera que el dólar llegara a $1.800 con el objetivo de mejorar las condiciones económicas antes de las elecciones.
El ministro rechazó esa posibilidad y defendió la continuidad del programa. Según explicó, la política económica actual busca corregir distorsiones que, a su criterio, llevaron durante años a que determinados bienes y servicios tuvieran en Argentina precios muy superiores a los registrados en países vecinos.
Caputo sostuvo que modificar ese rumbo por motivos electorales implicaría adoptar una mirada de corto plazo y consideró que, además, sería una decisión económicamente equivocada.
En la misma línea, remarcó que el Gobierno no contempla alterar sus principales decisiones fiscales o cambiarias para obtener una mejora inmediata de la actividad. La intención, según explicó, es sostener el esquema económico vigente aun cuando se acerque el calendario electoral de 2027.
El ministro también comparó la actual administración con el gobierno de Mauricio Macri, período en el que ocupó anteriormente el cargo de titular de Economía. Según señaló, aunque ambas gestiones recibieron un déficit fiscal de magnitud similar, las estrategias utilizadas fueron diferentes.
Caputo destacó especialmente la velocidad con la que se llevó adelante el ajuste fiscal durante la gestión de Milei y la diferencia respecto del esquema gradual aplicado durante el gobierno anterior, que, según su evaluación, no permitió obtener resultados durante los primeros dos años.
Otro de los puntos abordados fue el financiamiento del Estado. El funcionario destacó que el Tesoro actualmente busca renovar los compromisos que llegan a su vencimiento, sin recurrir a nuevo endeudamiento como mecanismo para financiar el déficit.
En ese sentido, explicó que la estrategia consiste en refinanciar las obligaciones existentes a medida que vencen y vinculó la necesidad de endeudamiento con la existencia de déficit fiscal. Según su planteo, al no generarse un nuevo desequilibrio que deba ser financiado, el Gobierno puede limitarse a renovar la deuda vigente.
Caputo también se refirió a la dependencia histórica de Argentina de los mercados internacionales. La atribuyó, entre otros factores, a la escasa profundidad del mercado de capitales local y a la pérdida de confianza generada por políticas aplicadas durante las últimas décadas.
Según sostuvo, las restricciones sobre la propiedad privada contribuyeron a debilitar el ahorro y el financiamiento interno. En su visión, la recuperación de la confianza forma parte del proceso de transformación económica que lleva adelante la actual administración.


















