Un análisis sobre la evolución de la masa salarial privada formal real entre 2023 y 2025 permite observar cómo ese impulso se trasladó —o no— hacia otras actividades. El indicador combina la evolución del empleo registrado y de los salarios ajustados por inflación, y permite distinguir entre los sectores exportadores, otros bienes transables y el resto de las actividades, principalmente vinculadas a los servicios.
Los resultados muestran diferencias importantes según la estructura productiva de cada provincia. Mientras en algunos casos el crecimiento de una actividad exportadora se extendió hacia otros sectores, en otros quedó concentrado en la cadena directamente relacionada con las exportaciones o fue neutralizado por la caída de otras áreas.
Neuquén aparece como el caso donde el efecto sobre el conjunto de la economía provincial fue más amplio. El crecimiento de la actividad petrolera asociada a Vaca Muerta estuvo acompañado por una mejora de otros sectores, incluidos aquellos que producen bienes transables fuera del complejo de hidrocarburos.
Entre 2023 y 2025, la masa salarial privada formal real de Neuquén aumentó un 17%. En petróleo y gas, la suba fue del 13%, mientras que el resto de los bienes transables registró un incremento del 29%. Las demás actividades también avanzaron un 17%.
La situación presenta diferencias en las provincias donde la minería tiene un peso relevante. Salta y San Juan registraron aumentos de la masa salarial total, aunque la mejora fue más limitada en las actividades alejadas de la cadena minera.
En Salta, la masa salarial privada formal real creció un 5% en el período analizado. La explotación de minas y canteras tuvo un incremento del 19%, mientras que el resto de los bienes transables avanzó un 6% y las demás actividades apenas un 1%.
En San Juan, la masa salarial total aumentó un 3%. La minería creció un 7%, pero el resto de los bienes transables mostró una suba del 11%, vinculada en parte a actividades industriales que proveen insumos y bienes al sector minero. En cambio, el resto de las actividades registró una mejora de apenas el 1%.
En estas provincias, el crecimiento de la actividad minera logró generar un efecto sobre sectores vinculados a su cadena productiva, aunque el impacto fue menor en áreas como comercio, servicios y construcción.
En Buenos Aires y Córdoba, el comportamiento fue diferente. Las actividades relacionadas con las exportaciones agropecuarias tuvieron una evolución positiva, pero el resto de los sectores transables no acompañó ese desempeño.
En Buenos Aires, la masa salarial real de minas y canteras aumentó un 7% entre 2023 y 2025. Sin embargo, el resto de los bienes transables cayó un 4% y las demás actividades disminuyeron un 3%. El resultado fue una caída del 2% en la masa salarial privada total.
Córdoba registró un incremento del 5% en la actividad vinculada al sector exportador, mientras que el resto de los bienes transables retrocedió un 5%. Las demás actividades permanecieron sin cambios, por lo que la masa salarial privada total se mantuvo estable durante el período.
Santa Cruz mostró otro tipo de comportamiento. Allí, el crecimiento de la actividad minera no alcanzó para compensar la caída registrada en otros sectores de la economía provincial.
Entre 2023 y 2025, la masa salarial real de minas y canteras aumentó un 21%. En contraste, el resto de los bienes transables cayó un 27% y las demás actividades retrocedieron un 17%. Como resultado, la masa salarial privada formal total de la provincia disminuyó un 15%.
El análisis señala que la evolución favorable de la minería en algunas provincias puede generar efectos positivos sobre otras actividades, pero que ese impacto depende también del comportamiento del resto de la estructura productiva. Cuando otros sectores relevantes atraviesan una contracción, el crecimiento exportador puede quedar parcialmente compensado.
De acuerdo con el estudio, el efecto de derrame resulta más amplio cuando la actividad que crece genera empleo, mejora los salarios y demanda bienes y servicios de proveedores locales. En Neuquén, este proceso se reflejó en una mejora de distintos segmentos de la economía provincial, mientras que en las provincias mineras el impacto se concentró en mayor medida alrededor de las cadenas productivas vinculadas a esa actividad.
En Buenos Aires, Córdoba y Santa Cruz, en cambio, la evolución negativa de otros sectores redujo o neutralizó parte del efecto generado por las actividades exportadoras. El desempeño provincial, por lo tanto, estuvo determinado no solo por la expansión de los sectores que generan exportaciones, sino también por la evolución simultánea del resto de las actividades económicas.

















