El resultado mensual estuvo impulsado principalmente por los aumentos en las tarifas de los servicios públicos, las cuotas de medicina prepaga y determinados alimentos. Los precios regulados y estacionales avanzaron por encima de la inflación núcleo, que mide la evolución subyacente de los precios y excluye los componentes estacionales y regulados.
En detalle, los precios estacionales subieron un 2,9% durante septiembre, mientras que los regulados aumentaron un 2,3%. En tanto, la inflación núcleo registró una variación del 1,7%, una décima menos que en agosto, con incidencia de los alimentos preparados fuera del hogar y los productos farmacéuticos.
Por divisiones, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles encabezó los aumentos, con una suba mensual del 3,1%. Educación se ubicó en segundo lugar, con un incremento del 3%. En el otro extremo, Restaurantes y hoteles registró una variación del 1,1%, mientras que Prendas de vestir y calzado avanzó un 1,4%.
Alimentos y bebidas no alcohólicas fue uno de los rubros con mayor incidencia en el resultado general en la mayoría de las regiones. La excepción fue el Gran Buenos Aires, donde los gastos vinculados con la vivienda y los servicios públicos tuvieron un impacto superior.
Las diferencias geográficas también quedaron reflejadas en el índice mensual. El Gran Buenos Aires y la región Pampeana registraron una inflación del 2%, por encima del promedio nacional. Noroeste y Cuyo se ubicaron en el 1,9%, mientras que el Noreste alcanzó el 1,7%. La Patagonia presentó la menor variación, con un 1,4%.
La aceleración se produjo después de que agosto registrara una suba del 1,7%, la menor en 14 meses. Con el dato de septiembre, el ritmo mensual volvió a ubicarse cerca del 2%, un nivel que durante 2026 solo había quedado por debajo en junio y agosto.
Entre los factores que explicaron el comportamiento de los precios estacionales se destacó el aumento de las verduras. En el Gran Buenos Aires, el tomate subió un 34% y la cebolla un 25%. A su vez, los incrementos en gas, electricidad y medicina prepaga contribuyeron a la evolución de los precios regulados.
Pese a la aceleración del índice general, las estimaciones de los analistas del mercado financiero coincidieron en señalar que el resultado estuvo en línea con las previsiones previas. También destacaron que la inflación núcleo se desaceleró del 1,8% al 1,7%, una señal de moderación en los componentes menos volátiles del indicador.
Las proyecciones anteriores a la publicación oficial contemplaban una inflación cercana al 2%. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) había estimado una mediana del 1,9% para septiembre. Algunas consultoras anticipaban el mismo resultado, mientras que otras calculaban una variación de entre el 2% y el 2,1%.
En cuanto a las perspectivas para los próximos meses, el REM proyectaba una inflación del 1,7% para octubre, del 1,6% para noviembre y del 1,8% para diciembre. Para enero y febrero de 2027, la estimación se ubicaba en el 1,6% mensual. Para el cierre de 2026, las previsiones contemplaban una variación acumulada de entre el 30% y el 30,3%.
Como referencia adicional, la inflación de la Ciudad de Buenos Aires fue del 1,8% en septiembre, una décima más que en agosto. Aunque el indicador porteño utiliza una canasta de consumo y ponderaciones diferentes a las del índice nacional, sus resultados permiten observar la evolución de distintos rubros antes de la publicación del dato del INDEC.
En la medición de la Ciudad, cuatro divisiones explicaron cerca de dos tercios del aumento mensual: vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; alimentos y bebidas no alcohólicas; salud; y educación. Vivienda fue la categoría de mayor incidencia, con una suba del 2,3%, vinculada con expensas, alquileres y servicios del hogar.
Los alimentos aumentaron un 2,1% en el distrito porteño. Dentro de ese grupo, las verduras, los tubérculos y las legumbres avanzaron un 11,3%, mientras que las frutas bajaron un 2,3%. Educación registró un incremento del 2,9%, salud subió un 2,2% y prendas de vestir y calzado aumentó un 2,3%.
El dato de septiembre funcionará como referencia para la actualización de contratos, las negociaciones salariales y las decisiones de consumo. La próxima publicación del INDEC permitirá conocer la evolución de los precios durante octubre y evaluar si se mantiene la tendencia de moderación prevista por el mercado o si persisten las presiones derivadas de las tarifas, los alimentos y otros componentes del índice.


















