Rodrigo García, gerente de Operaciones de Itaipú del lado paraguayo, explicó que la apertura de las compuertas comenzó el 13 de septiembre, en respuesta al incremento del caudal afluente.
García afirmó: “Hace muchísimo tiempo que no tenemos esta cantidad de agua. La última vez que llegó más o menos esta cantidad fue alrededor de 2015-2016”.
El vertedero desempeña un papel crucial en la regulación del nivel del embalse; a medida que ingresa una mayor cantidad de agua, la represa libera el excedente de forma gradual.
La estructura cuenta con tres canaletas de descarga: izquierda, central y derecha. Según explicó García, la operación inicia con la apertura de la canaleta izquierda, avanzando hacia las demás según el volumen de agua que debe liberarse. La canaleta izquierda tiene la capacidad de descargar hasta 10.600 metros cúbicos por segundo, y si el caudal supera este límite, se activa la canaleta central. La operación conjunta de ambas permite una descarga entre 10.600 y aproximadamente 30.000 metros cúbicos por segundo.
La estrategia de apertura se ajusta según las condiciones del embalse y las previsiones meteorológicas e hidrológicas. Un equipo especializado evalúa cuánto caudal se espera en los próximos días para definir el plan operativo.
Este aumento del caudal se ha presentado antes de lo habitual. García mencionó que, generalmente, el incremento estacional se observa entre noviembre y febrero, pero este año el fenómeno de El Niño ha adelantado esta dinámica. Además, esta situación ocurre tras un período de sequía en el río Paraná que duró cerca de cinco años.
Por el momento, se espera que el vertedero permanezca abierto de forma continua o intermitente hasta febrero. Sin embargo, el gerente de Operaciones aclaró que todavía existe incertidumbre sobre los volúmenes que ingresarán al embalse en los próximos días. La decisión sobre el mantenimiento o ajuste de las descargas dependerá de la evolución climática y del caudal que fluya hacia la represa.
Uno de los aspectos relevantes mencionados por García es que el agua liberada por Itaipú tarda aproximadamente 24 horas en llegar a la represa de Yacyretá. Este tiempo de recorrido es crucial para el seguimiento de la crecida en las secciones ubicadas aguas abajo. Las autoridades deben llevar a cabo un monitoreo constante de los caudales, así como de las condiciones en las áreas potencialmente afectadas, en un contexto donde la dinámica fluvial se analiza junto a los aportes de otros ríos, las precipitaciones y la operación de represas.
La evolución de las descargas en las semanas venideras será determinante para anticipar cómo se comportarán los niveles de los ríos en la región.


















