Cuatro años después, el ciclo se cierra. Si Qatar dejó una espina, Estados Unidos se convirtió en el lugar donde recuperó su importancia en la selección. En estas mismas tierras, fue el máximo goleador de la Copa América 2024, anotando el tanto decisivo en la final contra Colombia en Miami, reafirmándose como un delantero clave para el equipo. Ahora, de regreso en suelo estadounidense y al inicio de un nuevo Mundial, recupera el puesto que alguna vez le perteneció.
En el Mundial de Qatar, llegó con el rol de dueño indiscutido de la posición. Había tenido una notable temporada, siendo uno de los principales goleadores de la era Scaloni y fundamental en los títulos de la Copa América 2021 y la Finalissima. Sin embargo, durante las semanas previas al torneo, lidió con dolor en uno de sus tobillos que afectó su rendimiento. Aunque fue titular en el debut contra Arabia Saudita y también en el partido frente a México, nunca logró mostrarse en su mejor versión. Además, en el encuentro ante los sauditas, le anularon dos goles por offsides ajustados. En el tercer partido, contra Polonia, Scaloni optó por Julián Álvarez, cambiando así la historia: el cordobés se adueñó del puesto y no lo soltó más.
Lautaro asumió la situación con humildad, enfrentando el reto de reiniciar su camino. Continuó siendo parte del grupo, ejecutando uno de los penales en la serie ante Países Bajos y contribuyendo desde el lugar que le tocó. No obstante, el campeonato dejó un sabor extraño: se consagró campeón del mundo, pero sin poder mostrar su capacidad al máximo.
Quizás por esto los logros posteriores cobren aún más trascendencia. Lejos de quedar anclado en esa experiencia, el capitán del Inter comenzó a recuperar su lugar. El momento clave llegó en Estados Unidos. En la Copa América 2024, aunque no siempre fue titular, finalizó como máximo goleador del torneo con cinco tantos y anotó el gol que le entregó a Argentina un nuevo título en la final extra tiempo frente a Colombia. Esa noche en Miami fue, de algún modo, una reivindicación personal.
Las cifras respaldan por qué Scaloni vuelve a confiar en él. Lautaro llega al debut tras haber marcado cinco goles en sus últimos siete encuentros con la selección: uno ante Venezuela, otro contra Angola, uno más contra Honduras y un doblete frente a Puerto Rico. Además, concluyó la temporada 2025/26 como el argentino mejor posicionado entre los máximos goleadores de las principales ligas del mundo, con 17 goles en la Serie A y otros cuatro en diferentes competiciones. Con el deseo de llegar en óptimas condiciones al Mundial, solicitó participar en todos los partidos posibles: fue titular incluso en encuentros en los que el Inter ya se había consagrado campeón y en los amistosos contra Honduras e Islandia.
En la etapa final hacia esta Copa del Mundo, sufrió dos desgarros que lo llevaron a perderse la última fecha FIFA de marzo, ocasión en la que Argentina podría haber disputado la Finalissima ante España. Durante semanas, el cuerpo técnico siguió de cerca su recuperación. Sin embargo, logró volver, retomó el ritmo rápidamente y volvió a marcar goles, como tantas veces desde que se enfundó la camiseta albiceleste.
Si en Qatar Lautaro llegó limitado y Julián estaba en plenas condiciones, esta vez la situación parece invertirse. Álvarez arrastró en las últimas semanas molestias debido a un esguince en el tobillo izquierdo y recién hace poco pudo volver a entrenarse al mismo nivel. Al igual que hace cuatro años, la disputa entre ambos se define por cuestiones físicas, pero esta vez a favor de Lautaro.
Otro dato que resalta su importancia en este ciclo es que, con nueve tantos, Martínez se posiciona como el segundo máximo goleador de todos los torneos que la selección ha ganado bajo la conducción de Scaloni, solo superado por Messi, que suma 12.
Por ello, más que una simple reaparición en el equipo, su debut frente a Argelia representa el cierre de un ciclo. Hace cuatro años, Lautaro inició un Mundial como el 9 de la selección y terminó observando la final desde el banco. Hoy retoma esa misma posición, tras perderla, lidiar con lesiones y recuperar su lugar mediante su capacidad goleadora.
Estados Unidos, el país donde comenzó a saldar esa cuenta pendiente, lo encuentra de nuevo en el centro de la escena. El delantero que sintió que en Qatar había quedado en deuda, ahora cuenta con la oportunidad de completar el círculo y escribir, finalmente, su propia gran historia en una Copa del Mundo.

















