Según el testimonio familiar, Ayelén Gisela Ríos se presentó en el hospital el viernes por la tarde aquejada de intensos dolores, pero los médicos decidieron enviarla de regreso a su casa, pidiéndole que regresara el lunes. Sin embargo, al día siguiente, mientras realizaba algunas compras, comenzó a experimentar una hemorragia que la llevó a ser trasladada de urgencia al centro de salud.
Brenda, la hermana de Ayelén, comentó que al llegar al hospital a las 17:30 enfrentaron obstáculos para su ingreso, ya que la joven no contaba con su documento de identidad ni la documentación del embarazo. “No quisieron atender a mi hermana hasta que lleváramos los papeles. Yo les dije que, por favor, la atendieran porque dando el nombre ya tenían todo el registro. El chico de la ventanilla no quería anotarla. Rogando y rogando, finalmente la atendieron”, relató.
Tras ser admitida, a Ayelén le realizaron un monitoreo y una ecografía, donde supuestamente se detectó el latido del bebé y se les informó que estaba sano y activo. Sin embargo, la familia aseguró que los médicos les informaron que le habían administrado un medicamento para detener el parto, argumentando que creían que tenía 35 semanas de embarazo, mientras que Ayelén estaba ya dilatada cuatro centímetros.
La hermana de la joven contradijo esta versión, afirmando: “Mi hermana ya estaba de 38 semanas. Tenía que venir a ver a su doctor para programar la cesárea porque ya no faltaba nada para tener a mi sobrino con nosotros”. “Nosotros sabemos que lo mataron acá en el hospital, porque a mi hermana la trajimos con el bebé vivo“, denunció, además de criticar los supuestos malos tratos por parte de una enfermera y del personal médico que no la asistió durante la hemorragia previa a la intervención.
El padre de Ayelén también expresó que su hija se mantuvo consciente durante la cesárea y escuchó parte del diálogo médico: “Mi hija me contó llorando que sentía todo lo que los médicos hablaban mientras le hacían la cesárea. Cuando vieron la placenta, los médicos decían entre ellos: ‘Mirá, está todo lleno de sangre’”.
“Si hubieran actuado en el momento, a las cinco y media, cuando trajimos a mi hija, y la hubieran llevado al quirófano, capaz que estaríamos contando otra cosa”, agregó el hombre.
La joven sigue internada y bajo observación médica debido a que necesitó realizarse un nuevo estudio. Por su parte, el abogado de la familia, Carlos Sebastián Espada, anunció que solicitarán la historia clínica para trabajar junto al equipo médico y esclarecer lo sucedido. “Estamos hablando de una chica que se presenta en la guardia del Materno Infantil declarando que está sangrando y, frente a esta situación, no se activan los códigos de emergencia. No fue tratada como una emergencia médica con grave peligro de vida, no solamente para el bebé, sino también para la propia gestante”, afirmó el letrado.

















