En su informe mensual sobre el mercado petrolero, el organismo también recortó sus estimaciones de oferta para el resto del año. El aumento de los precios del crudo comenzó a afectar el consumo, por lo que la AIE redujo en 550.000 barriles diarios su proyección de demanda respecto del cálculo realizado un mes atrás.
El impacto también se reflejó en los inventarios. Durante julio, las reservas mundiales disminuyeron en 69 millones de barriles y quedaron por debajo de los 7.900 millones, el nivel más bajo desde abril de 2025. La AIE consideró prioritario restablecer el tránsito por Ormuz, una de las principales rutas para el comercio internacional de hidrocarburos.
En julio, la producción de los países del golfo Pérsico aumentó en 2,5 millones de barriles diarios y alcanzó los 23,9 millones. El incremento se sumó al registrado en junio, cuando la producción había crecido en 3,7 millones de barriles diarios.
A pesar de esa recuperación, la producción regional continúa 8,3 millones de barriles diarios por debajo de los niveles previos al inicio de la guerra. Los nuevos ataques afectaron además el tránsito por Ormuz, lo que provocó una caída de las exportaciones de la región de 2,1 millones de barriles diarios en julio, hasta un promedio de 15 millones.
El flujo de exportaciones pasó de unos 20 millones de barriles diarios al comienzo del mes a alrededor de 12 millones hacia finales de julio. Ante este escenario, la AIE redujo en 1,7 millones de barriles diarios su previsión de oferta mundial para el tercer trimestre respecto de la estimación anterior.
Para todo 2026, el organismo proyecta una oferta promedio de 102 millones de barriles diarios, 4,3 millones menos que en 2025. Si bien prevé un aumento de 1,4 millones de barriles diarios en la producción de América, ese crecimiento no alcanzaría para compensar las pérdidas registradas en Medio Oriente y Rusia.
La diferencia entre oferta y demanda podría generar un déficit de 1,8 millones de barriles diarios durante el tercer trimestre, más del doble del cálculo realizado en julio. Al mismo tiempo, las reservas globales disminuyeron a un ritmo de 2,2 millones de barriles diarios durante el último mes.
La AIE estima que el mercado podría comenzar a normalizarse hacia finales de 2026. Para 2027, proyecta un aumento de la oferta de 8,3 millones de barriles diarios, hasta alcanzar los 110,3 millones. Sin embargo, advirtió que los riesgos continúan siendo importantes y volvió a señalar la necesidad de recuperar el tránsito por el estrecho de Ormuz.
En cuanto al consumo, el organismo prevé que la presión de los precios seguirá limitando la demanda. La utilización de petróleo cayó 4,9 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre y se espera una nueva reducción de 2,8 millones durante el tercero.
Para el último trimestre de 2026, en cambio, se proyecta una recuperación moderada de 580.000 barriles diarios, tendencia que podría profundizarse en 2027, cuando la demanda aumentaría en 2,4 millones de barriles diarios.


















