Según el estudio, el 60% de los hogares que recurrieron a algún tipo de crédito lo hizo para comprar alimentos. En el detalle de los destinos, el 56,9% de los préstamos fue utilizado para gastos alimentarios, mientras que el 30% se destinó a vivienda, el 29,5% a servicios como luz y gas y el 28,5% a gastos relacionados con la salud.
El relevamiento también muestra que el financiamiento no se limita al sistema bancario. El 51,9% de los hogares que buscaron crédito recurrió a mecanismos informales o no bancarios, ya sea como única fuente o en combinación con préstamos del sistema financiero. Dentro de ese grupo, el 11,3% utilizó exclusivamente alternativas no bancarias y el 40,6% combinó ambas modalidades. En tanto, el 48,1% obtuvo financiamiento únicamente a través de préstamos bancarios.
Otro de los datos destacados es que cuatro de cada diez hogares recurrieron a más de una fuente de financiamiento. Esto implica que una parte de las familias acumuló distintos compromisos para afrontar sus necesidades económicas.
La situación también se refleja en el nivel de deuda pendiente. Entre los hogares que se endeudaron durante el último año, el 73,5% todavía mantenía obligaciones al momento del relevamiento. Además, el 40% de los hogares endeudados destinaba más de la mitad de sus ingresos mensuales al pago de cuotas.
La capacidad de cumplimiento también aparece comprometida. Ocho de cada diez hogares con deudas señalaron tener dificultades para afrontar sus obligaciones. Dentro de ese universo, el 31,7% se encontraba en situación de mora y el 4,8% había llegado a una instancia judicial.
La duración de las dificultades muestra que no se trata únicamente de situaciones puntuales. El 84,1% de los hogares con problemas para pagar sus deudas indicó que esa situación se mantenía desde hacía más de seis meses.
El endeudamiento presenta además diferencias según la composición de los hogares. Entre aquellos en los que una mujer es la principal responsable económica, el 82,1% de quienes solicitaron créditos todavía mantenía deudas. En ese mismo grupo, el 59,2% había recurrido a mecanismos de financiamiento no bancarios o informales.
Los datos relevados muestran que una parte importante del crédito solicitado por los hogares bonaerenses se destina a cubrir gastos esenciales y que, en numerosos casos, las obligaciones asumidas continúan afectando los ingresos familiares durante varios meses.


















