Los depósitos en moneda estadounidense pasaron de USD 14.115 millones a USD 40.656 millones durante ese período, con un incremento de USD 26.541 millones. En cambio, los depósitos en pesos, convertidos a dólares para facilitar la comparación, pasaron de USD 76.561 millones a USD 79.226 millones, con un aumento de apenas USD 2.665 millones.
El crecimiento de los depósitos en dólares también modifica la capacidad de financiamiento de los bancos. Según el análisis, las entidades cuentan actualmente con unos USD 15.000 millones de capacidad prestable en moneda estadounidense, frente a aproximadamente USD 10.000 millones en pesos.
Sin embargo, existen restricciones para utilizar la totalidad de esos recursos. Los bancos pueden prestar hasta dos tercios de su capacidad prestable, lo que dejaría unos USD 10.000 millones disponibles para créditos en dólares.
El escenario comenzó a modificarse a partir de un cambio normativo dispuesto mediante un DNU, que flexibilizó una restricción vigente desde la salida de la convertibilidad. Hasta ahora, los bancos tenían limitado el otorgamiento de préstamos en dólares a personas o empresas con ingresos en esa misma moneda, lo que concentraba este tipo de financiamiento principalmente en compañías exportadoras.
El nuevo esquema habilita a otorgar créditos en dólares a personas y empresas cuyos ingresos estén denominados en pesos. El Banco Central quedó a cargo de implementar el nuevo marco y, en una primera etapa, habilitó estas operaciones para empresas bajo condiciones prudenciales más estrictas que las aplicables a los créditos en pesos.
La modificación abrió un debate sobre el riesgo cambiario. Una empresa que toma deuda en dólares pero genera sus ingresos en pesos queda expuesta a una eventual variación del tipo de cambio, ya que el valor de sus obligaciones puede aumentar en relación con sus ingresos.
Al mismo tiempo, existe la situación inversa: personas y empresas que reciben ingresos en dólares por servicios prestados al exterior y que hasta ahora tenían un acceso más limitado al crédito en esa moneda.
La flexibilización busca ampliar las alternativas de financiamiento en distintas monedas, aunque la evaluación del riesgo cambiario deberá formar parte del análisis que realicen las entidades al otorgar los préstamos.
El aumento de los depósitos en dólares también muestra un cambio en la relación de los ahorristas con el sistema financiero. Una mayor cantidad de dólares que anteriormente permanecían fuera de los bancos, ya sea en efectivo o en el exterior, ahora se encuentran depositados dentro del sistema.
El debate sobre el financiamiento en dólares se vincula además con la discusión sobre las futuras reglas del sistema monetario. Entre las propuestas planteadas aparece la necesidad de evitar nuevas restricciones cambiarias y generar condiciones que otorguen mayor previsibilidad al ahorro y al crédito.
En ese marco, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central aparece como otro de los ejes de discusión. El planteo incluye limitar el financiamiento monetario del déficit fiscal y establecer reglas sobre las restricciones al acceso al mercado cambiario, junto con un cronograma para avanzar hacia la eliminación completa del cepo.

















