La actividad relacionada con la producción de vehículos fue la más afectada, con una contracción del 18,3% frente al mismo período de 2025. En junio, además, registró una baja del 1,9% respecto de mayo.
Las exportaciones de autopartes también mostraron una evolución negativa. Durante los primeros seis meses del año acumularon una caída del 7,2%, aunque en junio tuvieron una recuperación del 12,7% frente al mes anterior.
El mercado de reposición presentó un retroceso más moderado. Entre enero y junio se comercializaron 9.351.504 metros cúbicos de combustible, un 0,7% menos que durante el mismo período del año anterior. En junio, la baja mensual alcanzó el 5,8%.
El deterioro de la actividad responde a factores internos y externos. En el mercado local, la menor demanda de las terminales automotrices se vinculó con una reducción de las ventas de vehículos tanto en Argentina como en los mercados de exportación.
A esto se sumó la desaceleración de la economía brasileña, uno de los principales destinos para los vehículos y autopartes producidos en Argentina. El menor dinamismo del mercado brasileño impactó sobre las exportaciones y profundizó las dificultades de la cadena.
El retroceso del sector fue superior al registrado por el conjunto de la industria manufacturera. El Índice de Producción Industrial (IPI) de Autopartes cayó 6,7% hasta junio, mientras que el indicador general de la industria manufacturera tuvo una baja del 2,2%.
La evolución de estos indicadores genera preocupación por el impacto sobre las empresas y el empleo de toda la cadena de valor. Entre las medidas consideradas necesarias aparecen la reducción de costos logísticos y tributarios, incentivos a la producción y exportación y políticas destinadas a mejorar la competitividad del sector automotor.
Otro de los puntos centrales es el nivel de integración local de los vehículos. El sector observa un debate similar en Europa, Estados Unidos y Brasil sobre cómo definir y promover el contenido de partes producidas local o regionalmente.
La discusión también está vinculada con el ingreso de componentes provenientes de China que son ensamblados o incorporados a vehículos con una participación limitada de piezas producidas localmente. Este esquema permitió reducir costos, pero ahora es cuestionado porque puede favorecer la expansión de la producción china sin generar un desarrollo equivalente de proveedores locales.
Frente a este escenario, el sector plantea la necesidad de una estrategia conjunta entre el Estado y las empresas, con acuerdos específicos, mayor integración de componentes nacionales y una política orientada a ampliar la inserción internacional.
La caída registrada durante la primera mitad de 2026 plantea así un desafío para la industria autopartista, que busca recuperar niveles de producción y empleo en un contexto marcado por la menor demanda interna, la competencia internacional y un escenario externo más complejo.

















