Esta transformación se destaca en el informe titulado “Inteligencia Artificial y Medios Argentinos 2026: Adopción, Gobernanza y Sostenibilidad”, publicado por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA). La investigación incluye entrevistas a representantes de 20 medios de distintas categorías, así como una encuesta realizada a 124 periodistas entre marzo y abril del presente año.
Una comparación con el estudio de 2025 ilustra el alcance del cambio. Doce meses atrás, gran parte de las preguntas se centraba en qué tareas podían ser automatizadas por la IA, cuáles herramientas era recomendable experimentar y de qué manera impactaría en el empleo del sector. Ahora, con un uso más generalizado, las inquietudes han evolucionado hacia cuestiones de gobernanza, la difusión de las noticias y la viabilidad económica del periodismo.
En las redacciones, la inteligencia artificial se utiliza para diversas tareas, incluyendo la búsqueda de información, la transcripción de entrevistas, el resumen de documentos, la edición de textos, la generación de títulos e ideas, así como el procesamiento de grandes volúmenes de datos. Además, ha comenzado a integrarse en áreas de producto, desarrollo y planificación. No obstante, el informe señala una limitación clara: la publicación de información continúa bajo supervisión humana y la verificación periodística sigue siendo fundamental.
El ritmo de adopción plantea otro desafío. Mientras el 75% de las organizaciones periodísticas afirma contar con protocolos o guías internas para el uso de inteligencia artificial, solamente el 44% de los periodistas está al tanto de su existencia. Esta discrepancia sugiere que el desarrollo de políticas institucionales no siempre se traduce en claridad para quienes operan estas herramientas día a día.
Un fenómeno similar se observa en relación a la capacitación. El 60% de los medios indica que ha establecido programas de formación formales, mientras que el 77% de los periodistas alega haber recibido algún tipo de entrenamiento. Esta diferencia indica que parte del aprendizaje se realiza fuera del ámbito laboral, a través de cursos externos, iniciativas propias o el uso cotidiano de las plataformas.
Para ADEPA, la relevancia de esta discrepancia radica en que la inteligencia artificial ya no es una herramienta aislada, sino que se define como un “asistente” que se integra en los procesos productivos y la planificación estratégica de la industria.
Sin embargo, la transformación más significativa se encuentra fuera de las redacciones. Los asistentes conversacionales y motores de respuesta pueden recoger información de diversos medios, resumirla y presentarla directamente al usuario. En muchos casos, esto permite a las personas obtener lo que buscan sin necesidad de acceder al sitio que originalmente publicó esa información.
Este nuevo comportamiento genera presión sobre un modelo que históricamente ha dependido de las visitas a los sitios para construir audiencias y generar ingresos publicitarios. El informe alerta sobre la creciente posibilidad de que el consumo informativo ocurra sin tráfico directo a las páginas de los medios, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de estos modelos de negocio.
La atribución de contenidos se ha convertido entonces en una de las discusiones más importantes. Ocho de cada diez periodistas admiten que las herramientas de IA utilizan materiales periodísticos para crear respuestas directas, y el 75% sostiene que deberían establecerse reglas específicas para dicho uso. Esta discusión abarca aspectos como derechos de autor, licencias, reconocimiento de fuentes y mecanismos de compensación económica.
El informe resalta un salto significativo en comparación con 2025. La preocupación ha dejado de enfocarse exclusivamente en el uso interno de la tecnología y ahora plantea un interrogante crucial para el negocio: ¿qué sucede con el valor de una noticia cuando otro sistema puede usarla para responder sin que el lector llegue al medio que la originó?
Para ADEPA, este será uno de los grandes desafíos en los próximos años. La inteligencia artificial ya ha encontrado su lugar en las redacciones, pero aún queda por definir las reglas bajo las cuales operará un ecosistema donde los sistemas requieren información periodística para funcionar, mientras que los medios necesitan que su producción mantenga su valor para poder financiarla.


















