El titular de la Asamblea Legislativa de las Malvinas y principal representante electo del archipiélago, Jack Ford, minimizó el renovado reclamo de soberanía del presidente Javier Milei, al considerar que se trata de “fallidas tácticas de bullying” con fines electorales. Además, expresó su preocupación por el uso del archipiélago como herramienta en el “juego político” internacional.
En medio del aumento de tensión entre Argentina y el Reino Unido, que mantiene una disputa de larga data por la soberanía de las Malvinas, Ford se mostró sereno ante las recientes amenazas y sanciones provenientes de Buenos Aires.
“No es nada nuevo”, afirmó, aunque reconoció sentirse sorprendido por el cambio en la postura de Milei respecto al reclamo, al que atribuyó la proximidad de las elecciones presidenciales de 2027. “Cuando los asuntos internos son difíciles para un presidente o se acerca un ciclo electoral, la atención a menudo se desplaza hacia asuntos externos, y el foco se centra en las islas”, añadió.
El mandatario, que ha enfrentado una caída en su popularidad en las encuestas, anunció recientemente el endurecimiento de las sanciones contra empresas que operan en el archipiélago, administradas por el Reino Unido desde su ocupación en 1833, y las calificó como “la causa más importante y sagrada” del país sudamericano. A partir de ese momento, impulsó acciones legales contra estas empresas en la justicia argentina y envió al Congreso un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que, según él, representa “un hito en el proceso de recuperación de las islas”.
Ford caracterizó las acciones recientes de Milei como “fallidas tácticas de bullying” y opinó que “la forma en que Argentina ha decidido actuar no es la adecuada para un país que busca ser respetado por sus socios internacionales”. Refiriéndose a la reacción de los isleños a esta escalada, destacó que la vida en el archipiélago transcurre con normalidad, aunque las personas que vivieron la guerra de 1982 interpretan este discurso como “intimidatorio”, reavivando los recuerdos del conflicto.
Al ser preguntado sobre las recientes declaraciones de Donald Trump, quien amenazó con revisar la histórica neutralidad de Estados Unidos en esta disputa mientras presiona a Londres para aumentar su gasto en defensa, Ford restó importancia a sus palabras y subrayó que el Departamento de Estado estadounidense ha reafirmado que su postura no ha cambiado.
A pesar de esto, lamentó que las Malvinas y sus habitantes a menudo sean utilizados como “un balón en el juego político”: “En los últimos tiempos, ha habido ocasiones en que Estados Unidos nos ha empleado como parte de sus negociaciones con el Reino Unido. Argentina frecuentemente nos usa para sumar puntos políticos en el ámbito interno. Nos hemos acostumbrado, pero eso no significa que sea grato que se maneje así a nuestra tierra y nuestra gente”, declaró.
Ford también destacó la respuesta “firme” del Gobierno británico, que ha ratificado su apoyo “absoluto e inquebrantable” a los isleños y que ha advertido que será “implacable” al defender su soberanía. Asimismo, hizo hincapié en el poder disuasorio de la base militar británica en las islas, que, según él, les ha brindado tranquilidad y ha permitido el desarrollo económico y social durante las últimas cuatro décadas.
Además, enfatizó que las autoridades isleñas y británicas han ofrecido garantías a las empresas internacionales que operan en la región, y aseguró que estas no están preocupadas, ya que están habituadas a las presiones argentinas.
Las medidas del gobierno de Milei se han centrado en empresas del sector petrolero, particularmente en la israelí Navitas y la británica Rockhopper, socias del primer proyecto de extracción de petróleo en las islas, denominado Sea Lion, que Argentina considera ilegítimo al no contar con su autorización.
“Estamos firmemente convencidos de que tenemos el derecho a desarrollar nuestros recursos”, aseveró Ford, quien detalló que el proyecto petrolero, previsto para iniciar la extracción en 2028, “ofrece enormes oportunidades económicas para las islas”.
Esa firmeza también se extiende a la disputa de soberanía, sobre la cual descartó cualquier posible negociación con Argentina, aunque se mostró dispuesto a mantener vínculos en aspectos prácticos de interés común.
“No hay nada que negociar. Creemos que nuestra posición es muy clara: somos un territorio británico de ultramar y así deseamos continuar. Esa es la postura que comparte el Gobierno británico. Desde nuestro punto de vista, no hay nada que discutir”, concluyó.
No obstante, al ser consultado si imagina otro tipo de vínculo, señaló: “Si el Gobierno argentino pudiera dejar de lado su postura sobre la soberanía, y la intimidación y las amenazas que hemos experimentado a lo largo de los años, estoy convencido de que hemos demostrado en numerosas ocasiones que estamos abiertos a mantener relaciones diplomáticas de carácter práctico”.

















