Su velocidad, habilidad para quebrar defensas por la banda derecha y efectividad en el área lo han convertido en una figura clave, tanto en su club Liverpool como en la selección de Egipto, que se encuentra a punto de participar en su segundo Mundial.
Salah se ha convertido en un ícono nacional. Cada vez que se ponela camiseta de Egipto, millones de aficionados depositan en él sus expectativas. Su influencia va más allá del deporte y lo ha posicionado como una de las figuras más reconocibles del fútbol africano.
Después de atravesar diversas rondas eliminatorias complicadas, Egipto ha logrado clasificar nuevamente a la Copa del Mundo. Este regreso sitúa a Salah una vez más bajo el foco internacional, con la oportunidad de liderar a su equipo en el torneo futbolístico más prestigioso del mundo.
Con el Mundial de 2026 a la vista, Salah se presenta en un momento de plena madurez deportiva. Tras más de diez años en la élite del fútbol europeo, el capitán egipcio está decidido a aprovechar esta nueva oportunidad mundialista para guiar a los Faraones hacia una actuación histórica, superando su único precedente en este tipo de competiciones.
Hasta la fecha, Salah ha participado en un solo Mundial: el de Rusia 2018, donde jugó en dos encuentros, anotó en dos ocasiones y, a pesar de sus esfuerzos, Egipto no logró salir de la fase de grupos, quedando en la última posición de su grupo sin conseguir puntos, por detrás de selecciones como Uruguay, Rusia y Arabia Saudita.
Salah llega a 2026 respaldado por su experiencia como gran figura en las Eliminatorias, donde fue fundamental para clasificar a Egipto y alcanzó un récord como máximo goleador en los clasificatorios africanos. Con un rol aún más destacado y convertido en un símbolo nacional, intentará marcar un capítulo diferente en la historia mundialista de Egipto.
Nacido el 15 de junio de 1992 en Nagrig, una pequeña ciudad en el delta del Nilo, Salah demostró desde joven su velocidad y destreza para jugar por las bandas, lo que le permitió hacer una rápida incursión en el fútbol profesional egipcio.
Su salto a Europa se dio con su transferencia al Basel de Suiza, donde atrajo la atención por su desempeño en competiciones internacionales. Su capacidad para aprovechar los espacios y su rapidez en el contraataque lo convirtieron en un jugador difícil de contener.
Posteriormente, tuvo pasos por Chelsea, Fiorentina y Roma, siendo en este último equipo donde se consolidó como uno de los delanteros más letales del continente. Su destacada capacidad goleadora y su incidencia en el juego ofensivo lo llevaron a ser considerado por los clubes más importantes.
El punto culminante de su carrera llegó en Liverpool, donde alcanzó su mejor versión. Con el equipo inglés, ha ganado la Champions League, la Premier League y diversos títulos internacionales, convirtiéndose también en uno de los máximos goleadores en la historia reciente del club.



















