Por su parte, la colitis ulcerosa afecta únicamente al colon y al recto, causando inflamación en la capa más superficial del intestino, lo que puede llevar a la formación de úlceras y sangrado. En el contexto del Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, especialistas del Hospital de Clínicas buscan aumentar la conciencia sobre esta enfermedad, que a menudo se confunde con otros trastornos digestivos, especialmente con el Síndrome de Intestino Irritable, lo que puede resultar en diagnósticos tardíos.
“Todo paciente que tenga diarrea crónica o con sangre, dolor abdominal o pérdida de peso, debería hacer una consulta médica. Es súper importante no retrasar el diagnóstico porque es una enfermedad que sin control y tratamiento puede generar complicaciones, afectando considerablemente la calidad de vida del paciente”, advierte la Dra. Olga Quintero, médico de planta de la sección de EII del Servicio de Gastroenterología.
Quintero menciona que, con frecuencia, los diagnósticos se retrasan debido a la confusión entre estas enfermedades y otros trastornos funcionales. Para establecer un diagnóstico exacto se requiere un enfoque que combine criterios clínicos y pruebas específicas. “No hay un solo criterio para el diagnóstico. Hay tres pilares: la clínica, los laboratorios y la colonoscopia con biopsia”, explica Quintero.
La especialista también ha notado un incremento en las consultas y derivaciones relacionadas con estas patologías en los últimos años, fenómeno que podría estar vinculado, entre otros factores, a la industrialización y cambios en el estilo de vida. Advierte que uno de los elementos que puede agravar los episodios es el consumo de alimentos ultraprocesados. “Lo más recomendado es adherirse a la dieta mediterránea, que se basa en alimentos de origen vegetal y grasas saludables, porque se ha demostrado que los ultraprocesados son proinflamatorios”, señala. Además, destaca que el uso excesivo de antibióticos representa otro factor de riesgo.
Aunque no existe una cura para la enfermedad, hoy en día se disponen de tratamientos que ayudan a controlar los síntomas, reducir la inflamación intestinal y mejorar la calidad de vida. En este sentido, Quintero enfatiza la relevancia de proporcionar apoyo a quienes enfrentan este diagnóstico, y asegura que con detección temprana, seguimiento médico y tratamiento adecuado, muchas personas pueden disfrutar de una vida plena.


















