La abultada derrota inicial ante Estados Unidos (4-1) pareció sacudir al entrenador, quien ha adoptado un enfoque más directo desde entonces. En la previa de este crucial partido, planteó una mentalidad de todo o nada: “Tenemos que vivirlo como si fuera el último partido de la Copa del Mundo. No existe el mañana. El partido es hoy y hay que darlo todo”.
“Salimos a ganar el partido o quedamos eliminados”, continuó, rechazando la idea de que tres puntos pudieran colocar a Paraguay entre los mejores ocho terceros. “Si me preguntan a mí, quiero ser primero. Pero entre tercero y cuarto, prefiero terminar tercero y que Paraguay se clasifique. Más temprano que tarde te vas a tener que cruzar con todos”.
Alfaro también destacó la importancia histórica de una posible victoria: “Si le ganamos a Australia, será la primera vez que Paraguay gane dos partidos en un Mundial. Depender de nosotros en la última fecha era uno de los primeros objetivos y lo hemos conseguido. Eso nos permite tener confianza para buscar algo importante”.
Analizando el contexto del partido que se disputará a las 23 (horario argentino) en Santa Clara, California, se refirió al rival: “Los dos demostramos que no necesitamos la tenencia de la pelota para ganar”.
El director técnico describió a Australia como “un equipo muy físico, con jugadores veloces y una gran capacidad de definición, además de un juego aéreo sólido. Australia ha evolucionado muchísimo desde que compite en Asia. Mejoró en todos los aspectos y se está reflejando”.
Pese a que el ranking FIFA ubica a los Socceroos en el 25° lugar y a la Albirroja en el 37°, Alfaro lanzó un mensaje motivador: “La jerarquía se respeta, pero no se teme. Que seamos un ranking inferior no hace que me sienta inferior dentro de la cancha”. Recordó su análisis sobre el Grupo D: “Dije que era el más parejo de todos. Los cuatro equipos tenían posibilidades de clasificarse o de quedar eliminados. Nosotros éramos los más vulnerables, según las estadísticas y el ranking”.
“Son partidos que se definen en detalles y en la capacidad de aprovechar los momentos favorables”, concluyó. En este sentido, mencionó la baja de Miguel Almirón, quien fue expulsado por aplicarse la “ley Prestianni”, y su posible reemplazo, Mauricio Magalhaes: “Nos puede dar capacidad de pausa, organización y asociación”, explicó el entrenador.
Alfaro minimizó el asunto: “Por suerte le dieron una fecha”, dijo. Sin embargo, la imagen de Jude Bellingham tapándose la boca, similar a lo que hizo Almirón sin ser sancionado, intensificó la frustración. El técnico reiteró su solicitud: “Yo no soy juez para juzgar si está bien o mal. Lo único que reclamo siempre es igualdad de condiciones”.
Llega el momento decisivo: de un inicio difícil, Paraguay busca cambiar la trayectoria.


















