Durante una conferencia de prensa, Caputo explicó: “Hemos hablado por supuesto con los bancos para entender cómo iban a encarar este tema. La respuesta es bastante optimista porque por lo menos están apuntando a refinanciar estas deudas a más largo plazo y a tasas más bajas”. Relató que, tras un encuentro en IDEA, tres entidades privadas le informaron sobre la refinanciación que están ofreciendo a quienes enfrentan dificultades para cumplir con sus pagos a tasas del 25% anual y con plazos más extensos. “Esa es una buena noticia”, enfatizó.
Al ser consultado acerca de la posibilidad de implementar un programa oficial de asistencia para aquellos que no pueden cumplir con sus obligaciones, Caputo descartó la opción de un salvataje estatal y resaltó que la resolución de la mora es responsabilidad de cada entidad bancaria. “También está lo del Banco Nación, pero es un problema lógico porque el año pasado hubo una fuerte suba de tasas y los bancos empezaron a actuar de bancos nuevamente. Antes simplemente captaban depósitos y se los prestaban ya sea al Tesoro o al Banco Central”, precisó.
La situación de la morosidad se ha deteriorado en los últimos meses. Según el último estudio, el porcentaje de familias que no pudo mantener los pagos de sus deudas alcanzó el 12,7% en mayo, el nivel más alto registrado en la serie histórica disponible. Los expertos atribuyen este fenómeno a la combinación de un aumento significativo de las tasas de interés el año pasado y a la reactivación del rol de los bancos como otorgantes de crédito.
Este repunte de la mora tiene un impacto directo en el acceso al crédito. Datos recientes indican que casi siete millones de personas ya no cumplen con los requisitos para obtener nuevos préstamos bancarios, lo que representa una fracción considerable de la población económicamente activa, generando preocupación en el sistema financiero y en los sectores relacionados con el consumo.
La estrategia de los bancos privados se centra en contener el deterioro ofreciendo alternativas a quienes han acumulado atrasos. Según la información comunicada al Ministerio de Economía, las refinanciaciones incluyen períodos de pago más largos y tasas notablemente inferiores a las del mercado durante el periodo de máximos. “El crédito aumentó fuertemente durante estos dos años. Como parte de eso, la mora subió porque las tasas en su momento fueron muy altas”, comentó Caputo.
El jefe del Palacio de Hacienda también destacó que los bancos deben retomar su función tradicional como intermediarios financieros, evaluando el riesgo de los clientes y otorgando préstamos a aquellos con capacidad de pago. “Los bancos empezaron a trabajar de bancos, nuevamente”, sintetizó el funcionario para describir cómo las entidades volvieron a otorgar créditos al sector privado tras haber centrado sus operaciones en el financiamiento del sector público.
En este contexto, la oferta de refinanciaciones a tasas del 25% anual surge como una solución para prevenir que la morosidad continúe en ascenso y que más familias queden excluidas del sistema de crédito formal. El Ministerio de Economía está monitoreando los resultados de estas medidas y mantiene comunicación con las entidades para observar de cerca el comportamiento de la cartera de préstamos y las condiciones para quienes buscan regularizar su situación.
La decisión de no avanzar con un plan de salvataje estatal para deudores morosos representa un cambio en comparación con períodos anteriores, donde el Estado intervino para asistir a los sectores más golpeados por el aumento de tasas y la disminución de los ingresos reales. En esta oportunidad, la resolución de los casos queda a discreción de la política comercial de cada banco y los acuerdos individuales con los clientes.
El incremento de la morosidad y la respuesta de los bancos privados a través de la refinanciación a tasas más accesibles se da en un contexto de restricciones para el acceso al crédito y de una economía que aún presenta signos de fragilidad. El monitoreo de la evolución de la cartera de préstamos y del comportamiento de pago de las familias sigue siendo un asunto central para las autoridades y el sistema financiero.


















