Cirielli, que trabajó bajo las órdenes de Jaime, recordó que lo conoció en 2003 y describió al entonces funcionario como una persona de apariencia humilde. Según su testimonio, con el paso del tiempo comenzó a utilizar trajes y objetos de lujo.
Durante su declaración, solicitada por la fiscal Fabiana León, Cirielli mencionó además una situación que, según afirmó, se repetía aproximadamente cada 15 días. Relató que Jaime llegaba al Ministerio con un bolso de cuero de entre 70 y 80 centímetros, que describió como pesado, y que se dirigía a un sector determinado del edificio. El exfuncionario aclaró que no podía precisar qué contenía el bolso.
También recordó una conversación con la entonces secretaria privada de Jaime. Según relató, la mujer le manifestó preocupación porque su jefe le entregaba un bolso con billetes de baja denominación para que fueran cambiados por otros de mayor valor en una entidad bancaria.
Cirielli describió además el trato que Jaime mantenía con algunos trabajadores y aseguró que existían reiteradas quejas por su comportamiento. Según sostuvo, cuando el exsecretario perdió poder dentro del área, algunos empleados comenzaron a relatar situaciones que, hasta ese momento, no habían trascendido.
Entre esos episodios mencionó la adquisición de un yate, información que, según dijo, recibió de una persona que trabajaba bajo las órdenes de Jaime y que había intervenido en el trámite de importación de uno de los motores de la embarcación.
El vínculo entre Cirielli y Jaime se quebró luego de que llegara al Ministerio una carta anónima con acusaciones contra el entonces secretario de Transporte por un supuesto pedido de coimas. El exsubsecretario señaló que, siguiendo una recomendación del área legal, informó el episodio ante la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) y la Oficina Anticorrupción.
Cirielli también relató que su salida del área se produjo al finalizar el mandato de Néstor Kirchner. Según recordó, Jaime dispuso el cambio de la cerradura de su despacho, situación que interpretó como el final de su etapa dentro del gobierno.
Jaime acumula condenas en seis causas y también fue condenado en una investigación por enriquecimiento ilícito, en la que se secuestró un yate valuado en aproximadamente un millón de dólares. La embarcación estaba registrada a nombre de una sociedad constituida en Delaware y posteriormente quedó bajo custodia de la Prefectura Naval Argentina.
En el juicio por la causa conocida como Cuadernos, la acusación contra el exsecretario de Transporte sostiene que tuvo un papel relevante en un esquema de recaudación dentro del área a su cargo. Entre otros hechos, se le atribuye haber recibido pagos anuales de 500.000 dólares en efectivo de parte de un empresario para garantizar la continuidad de una concesión de obras públicas por peaje.
El testimonio de Cirielli se produjo en el marco del juicio que analiza las acusaciones contra Jaime y continúa bajo tratamiento del Tribunal Oral Federal N° 2.

















