El partido dio un giro a los 15 minutos del segundo tiempo debido a un error individual. Thiago Almada entregó mal un balón hacia atrás, lo que permitió a Vélez, club donde se formó, ingresar nuevamente en el juego. Diego Valdés, quien había ingresado recientemente, interceptó el pase, y Matías Pellegrini, que recibió el balón frente a la portería, desvió su remate. Este fue el descuento del visitante, que a partir de esa jugada creció en confianza y expuso las vulnerabilidades del rival.
Desde ese momento, River perdió el control del mediocampo, y el nerviosismo se apoderó del equipo. Desde el banco no llegaron respuestas efectivas. Coudet demoró en realizar cambios, y la primera modificación fue el ingreso de Borré por Ángel Correa, quien había sido la figura del encuentro. Angelito mostraba signos de cansancio, y se aproximaba la revancha de los octavos de final por la Sudamericana, pero el sustituto fue un delantero que se encontraba fuera de ritmo, lo que fragmentó al equipo.
Además, Correa tardó en salir, y el árbitro Darío Herrera aplicó la nueva normativa que contabiliza los segundos, lo que obligó al colombiano a esperar un minuto para ingresar. En medio de los gritos de desaprobación hacia Chiqui Tapia desde las gradas, Vélez estuvo cerca de conseguir el empate, pero Lanzini no logró puntear el balón ante Santiago Beltrán.
El ex River tuvo su revancha minutos después, cuando cabeceó un centro de otro ex Millonario, Elías Gómez, y estableció la igualdad, generando preocupaciones en el club donde se formó. Manu, quien no gritó el gol y pidió disculpas, previamente había sido el autor del 1-0 para Vélez en el Amalfitani, un partido que marcó el final del segundo ciclo de Marcelo Gallardo.
No fue el único ex jugador de River quien estuvo cerca de marcar. Rodrigo Aliendro, quien tuvo un buen desempeño, también probó desde fuera del área e inquietó a Beltrán.
River desperdició todo lo bueno que había realizado en el primer tiempo, el cual no solo fue el mejor de este segundo semestre, sino también en un largo tiempo. En la primera parte, el equipo mostró fluidez en su juego, con buena circulación de balón, criterio y presión, además de una destacada ocupación de espacios, dinamismo y efectividad. La experiencia y calidad de Correa fueron claves.
Ángelito demostró su habilidad al abrir el marcador para River a los 10 minutos. Se posicionó como el jugador más adelantado, aprovechando un pelotazo de Martínez Quarta, quien optó por revolear el balón en una jugada necesaria. Correa dominó el esférico, esquivó a Magallán y definió con un remate cruzado, habilitado por Silvero.
Pero Correa no solo se destacó en la finalización; también asistió en el segundo gol, tras una pared con Freitas. Aunque su centro fue desviado por Silvero, terminó en la red. La jugada comenzó con la presión a la salida de Vélez, donde Lucas Beltrán recuperó el balón y asistió a Moreno, quien a su vez buscó a Freitas con un pase adelante. Gran parte del juego de River se había desarrollado por la derecha, donde se realizaron excelentes triangulaciones entre González, que se proyectaba con criterio, Andrada y Freitas.
Sin embargo, el local no pudo capitalizar la inacción de Vélez, y este buen juego careció de continuidad en el segundo tiempo, en el que River se agotó, consolidando el error de Almada. Coudet optó por alinear a lo mejor, en busca de resultados, pero tardó en revitalizar al equipo, lo que tuvo un alto costo.
Vélez logró el empate y mantuvo su invicto, gracias en gran parte a los acertados cambios de Guillermo, que fueron decisivos para modificar el rumbo del encuentro. Esto es significativo para un equipo con muchos jóvenes que logró vencer a Independiente en casa y empató con Boca y River de visita.
Con la salida de Correa, el Millonario perdió no solo su juego, sino también su capacidad para manejar los tiempos en ataque. Dependió de momentos individuales de Almada, quien no tuvo su mejor noche. Al final, el equipo mostró su peor versión, justo antes de un duelo clave.
“En la Copa cueste lo que cueste, en la Copa tenemos que ganar”, resonó desde las gradas en referencia al enfrentamiento con Independiente Santa Fe, un choque decisivo que podría definir el futuro.


















