La situación de Barhut quedó expuesta en la presentación judicial. Al 31 de julio, la compañía declaró activos por $6.763,5 millones y pasivos por $6.304,2 millones. Además, cuenta con 112 empleados y registra 56 cheques rechazados por un monto total de $285,3 millones.
El deterioro financiero se produjo mientras avanzaba un plan de expansión que contemplaba la apertura de nuevos locales, el fortalecimiento del comercio electrónico y una mayor inversión en la marca. Batuk había desarrollado una estrategia de crecimiento y profesionalización a cinco años, con el objetivo de consolidar su identidad y ampliar su presencia mediante establecimientos propios.
Como parte de ese proceso, se inauguró un local en Avenida Santa Fe 2074 hacia fines de 2025 y otro en Avenida Cabildo 1937/39/43 a mediados de 2026. La red comercial también incluye un establecimiento en Avellaneda 2978, mientras que las áreas administrativas, de dirección, diseño y marketing funcionan en Basualdo 1171/75.
El problema fue que la expansión coincidió con una caída sostenida de las ventas en términos reales. La facturación nominal pasó de $3.262 millones en 2023 a $8.960 millones en 2024 y $8.795 millones en 2025. Sin embargo, al considerar el efecto de la inflación, las ventas disminuyeron 29,5% en 2024 y 33,4% en 2025.
Según los datos presentados por la propia empresa, las ventas de 2025 equivalían, en términos de poder adquisitivo, al 47% del nivel registrado en 2023. Esto representa una reducción real acumulada del 53%.
La compañía atribuyó el deterioro a una combinación de factores económicos y sectoriales. Entre ellos mencionó la caída del consumo, el incremento de la competencia de productos importados, el aumento de los costos de producción, las dificultades para sostener el financiamiento y los problemas para cumplir con obligaciones fiscales.
En la documentación presentada ante la Justicia, Barhut sostuvo que la situación no obedeció a una deficiencia puntual de gestión ni a circunstancias aisladas o transitorias. La empresa vinculó el escenario con una menor demanda interna, la apertura comercial, la llegada de productos de bajo costo y el crecimiento de la competencia de plataformas internacionales.
Los números patrimoniales muestran el peso que adquirió la deuda. Al 31 de julio de 2026, la empresa contaba con $3.630,8 millones en bienes de cambio, principalmente mercadería, y $2.064,7 millones en bienes de uso.
Del lado del pasivo, las obligaciones financieras alcanzaban los $3.487,5 millones. Dentro de ese monto se incluían préstamos bancarios en pesos por $2.578,5 millones y una deuda cercana a $909 millones correspondiente a unos US$600.000.
A esto se sumaban $1.566,9 millones en deudas comerciales y $1.237,7 millones en obligaciones fiscales y sociales. Dentro de estas últimas, ARCA concentra una parte significativa del pasivo fiscal.
La tensión financiera también quedó reflejada en los medios de pago utilizados por la compañía. Hasta la fecha de corte informada, habían sido rechazados 56 cheques por un total de $285,3 millones.
Barhut estableció el 15 de julio de 2026 como fecha de inicio de su cesación de pagos. La empresa señaló que hasta ese momento había logrado reestructurar sus obligaciones, pero que desde entonces la situación se volvió insostenible sin recurrir al proceso concursal.
El escenario de la compañía se desarrolla además en un contexto adverso para la industria textil. Los datos sectoriales muestran una caída de 24,4% interanual en la producción durante el primer semestre de 2026, frente a una baja de 2,2% para el conjunto de la industria.
La utilización de la capacidad instalada también reflejó el retroceso. En junio, las fábricas textiles trabajaron al 46,6% de su capacidad, 12,5 puntos porcentuales por debajo del promedio industrial.
El deterioro tuvo además impacto sobre el empleo y la cantidad de establecimientos. Desde diciembre de 2023 se perdieron 26.851 puestos de trabajo formales en los sectores textil, de confección, cuero y calzado, mientras que desaparecieron 750 establecimientos dedicados a la confección textil.
Las importaciones también modificaron su composición. Entre enero y julio, las compras externas del sector alcanzaron las 181.000 toneladas por un valor de US$925 millones. Mientras disminuyeron las importaciones de materias primas, hilos y tejidos, las compras de prendas terminadas aumentaron 60,1%.
Este escenario coincide con los factores señalados por Barhut en su presentación judicial: una demanda interna debilitada, costos difíciles de trasladar a los precios y una mayor competencia de productos importados que presionan sobre los márgenes y el capital de trabajo.
El concurso de Barhut se tramita de manera conjunta con el de Trown S.R.L., debido a los vínculos administrativos, comerciales y financieros entre ambas compañías. El proceso entra ahora en la etapa de verificación de acreencias.
Los acreedores tendrán plazo hasta el 12 de noviembre de 2026 para presentarse ante la sindicatura. La audiencia informativa está prevista para septiembre de 2027, mientras que el período de exclusividad finalizará el 24 de ese mismo mes.


















