Ambas crecieron en el seno de familias que creían que eran las suyas, transitando su infancia y juventud sin conocer la existencia de la otra mujer nacida el mismo día y en el mismo lugar, cuya identidad e historia estaban entrelazadas con la suya desde el principio.
La verdad salió a la luz muchas décadas después, cuando una de las mujeres inició una investigación ante la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), tras descubrir mediante estudios genéticos que no tenía ningún vínculo biológico con quienes la habían criado.
Esta indagación llevó a identificar a la otra mujer, quien también había dado a luz en la misma maternidad. Nuevas pruebas de ADN confirmaron el intercambio al nacer.
El hallazgo fue un golpe emocional que obligó a cada una a replantearse su trayectoria familiar construida sobre una “falsedad”. En este sentido, la madre de una de ellas, Nicole, relató: “Se la llevaron, llegué a ver su espalda, blanca. Luego pregunté por mi hija y me dijeron: ‘¿Ah, no te la trajeron? Tomá. Y me la dio’. Sentí un rechazo, que no era mi hija. Después creció y no se parecía a ninguna de sus tres hermanas.” Las mujeres se reunieron y se abrazaron, expresando su deseo de obtener justicia tras lo ocurrido en la Maternidad Provincial de San Vicente.
El caso llegó a los estrados judiciales y resultó en una condena contra el Estado provincial. El juez Mariano Díaz Villasuso, de la ciudad de Córdoba, declaró que la Provincia debía asumir la responsabilidad por el funcionamiento defectuoso del servicio de salud.
Se establecieron indemnizaciones que oscilan entre $ 25 millones y $ 30 millones, más intereses, para las dos mujeres afectadas y para la madre de una de ellas, quien crió a una niña que no era su hija biológica.
El juez enfatizó que la responsabilidad de una maternidad no finaliza con el nacimiento, ya que debe garantizar que cada recién nacido sea entregado a su familia legítima, un aspecto vital en el contexto del derecho a la identidad.
Asimismo, subrayó la magnitud del daño causado. Ambas mujeres descubrieron que habían crecido en un entorno familiar que no les pertenecía. Las consecuencias de esta realidad han sido profundamente dolorosas, especialmente porque, de acuerdo con la sentencia, dos padres y una de las madres de las familias involucradas ya habían fallecido al momento de revelarse la verdad.
Este descubrimiento incumplió la posibilidad de revinculaciones significativas, dado que ocurrieron 46 años después del intercambio.
La sentencia se centró en el derecho a la identidad. La Justicia reconoció que el daño no solo se originó por el error cometido en la maternidad hace casi medio siglo, sino por las repercusiones a lo largo de la vida de las afectadas.
Además, las mujeres no solo fueron privadas de crecer junto a sus familias biológicas, sino que también desarrollaron vínculos afectivos en otros hogares, construyendo recuerdos y historias que ahora resultan inciertos.
El fallo destaca que esta afectación tiene una profundidad considerable, afectando prácticamente toda la vida de las damnificadas y sucediendo tardíamente, 46 años después de los hechos.
El contexto histórico en el que ocurrió el intercambio también es relevante. La maternidad formaba parte de un sistema represivo durante la última dictadura; sin embargo, la Justicia descartó cualquier vinculación entre el intercambio y dicho periodo.
Las mujeres que dieron a luz lo hicieron de manera voluntaria, según lo confirmado por el Poder Judicial de Córdoba. Los análisis genéticos realizados tampoco mostraron coincidencias con familiares de personas desaparecidas o secuestradas.
La resolución judicial del 6 de agosto de 2026 aborda la causa presentada por las familias afectadas por el intercambio, implicando al Estado provincial y reconociendo el daño moral resultante de una situación que había permanecido oculta.
Una de las madres había experimentado dudas inmediatas tras el nacimiento, ya que le devolvieron a su bebé 18 horas después del parto y manifestó a su esposo: “No se ve muy parecida”. A pesar de esto, él pensó que podía ser una percepción relacionada con el estrés del parto. Sin embargo, la duda persistió.
A finales de 2021, en cumplimiento de su 46º cumpleaños, una de las mujeres, a quien llamaremos “L”, recordó esa inquietud, se realizó un estudio de ADN y comprobó que sus padres no eran biológicos.
“L” continuó su búsqueda y obtuvo información acerca de los bebés nacidos el 27 de mayo en la maternidad cordobesa. Cuatro mujeres aportaron su ADN y una de ellas, aún residente en Córdoba, también descubrió que sus verdaderos padres no eran quienes creía. Resultó ser la otra niña intercambiada, “M”.
En el caso de “M”, sus progenitores biológicos habían fallecido, mientras que en el caso de “L”, solo su madre biológica se encontraba viva.
Fernando Rodríguez Mendoza, abogado de ambas mujeres, explicó que, en el entorno familiar, surgió la conversación sobre las dudas hasta que “M” decidió hacerse el análisis con su madre. Los resultados revelaron que no compartían lazos biológicos.
El abogado indicó que la provincia de Córdoba apeló el fallo y, una vez que la sentencia sea firme, procederán a corregir las partidas de nacimiento. Mendoza consideró que la indemnización es insuficiente, afirmando que “mil millones podría ser poco en situaciones de este tipo, donde no se puede volver atrás”.
El intercambio sucedió en un contexto en el que los mecanismos de identificación y control dentro de las maternidades eran considerablemente diferentes a los actuales, pero el tiempo transcurrido no ha mitigado las repercusiones de esa falla. Las indagaciones emprendidas años después permitieron establecer que no se trataba de una simple sospecha aislada y que la reconstrucción de los vínculos biológicos fue suficiente para establecer la responsabilidad estatal y reconocer que el daño fue mucho más allá del instante en que las bebés fueron entregadas erróneamente. Aunque se prevé una compensación económica, la sentencia admite que medir la dimensión del daño es complicado, ya que no se puede revertir el tiempo perdido ni restaurar las relaciones familiares que habrían podido existir desde el principio.


















