Los últimos datos oficiales disponibles indicaron que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) avanzó apenas 0,1% en agosto respecto de julio, luego del desplome del 2,8% registrado el mes anterior. Para evitar que el tercer trimestre terminara con una variación negativa, septiembre habría necesitado un crecimiento mensual cercano al 8,5%, muy por encima de las mejoras que anticipan las mediciones privadas.
Una de las estimaciones de actividad registró una mejora mensual desestacionalizada de apenas 0,1% en septiembre. Sin embargo, en la comparación interanual arrojó una caída del 0,8%. De acuerdo con esa medición, el movimiento económico permaneció prácticamente sin cambios durante el mes y el tercer trimestre cerró con una contracción del 1,2% frente al segundo.
Entre los sectores con mayores retrocesos interanuales se ubicaron el agro, con una baja del 3,9%, afectado principalmente por el desempeño de la ganadería; la intermediación financiera, que cayó 2,9%; la construcción, con un descenso del 1,8%; y la industria, que retrocedió 1,5%. En este último sector, no obstante, se registró una mejora mensual del 0,1%.
Otra medición privada calculó que la actividad avanzó 0,5% respecto de agosto, aunque mostró una caída interanual del 1%. El resultado estuvo relacionado con el retroceso del 1,5% de las actividades no primarias, que no llegó a ser compensado por el incremento del 0,5% de los sectores primarios.
En los últimos meses se combinaron dos tendencias desfavorables: una menor contribución de las actividades primarias al crecimiento y una contracción de los sectores no primarios. A comienzos de 2026, en cambio, los rubros primarios mostraban un avance marcado, mientras que el resto de la economía permanecía relativamente estancado.
El deterioro de los indicadores también impactó en las previsiones para el cierre del año. Las estimaciones de crecimiento acumulado volvieron a reducirse y, para que el Producto Bruto Interno (PBI) avance un 1% durante 2026, el cuarto trimestre deberá registrar una variación positiva tanto en la comparación interanual como en la medición desestacionalizada. De lo contrario, la economía podría terminar el año sin crecimiento acumulado.
En la misma línea, las proyecciones de distintas entidades privadas se ajustaron hacia un crecimiento anual cercano al 1%, lejos del 3% que se esperaba durante los primeros meses del año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ubicó la previsión promedio en el 1,5%, aunque el próximo informe podría reflejar nuevas revisiones a la baja.
Las perspectivas para los últimos meses de 2026 continúan condicionadas por la debilidad de la actividad. Las estimaciones advierten que el deterioro de las expectativas podría demorar y ralentizar la recuperación. Aun así, las mejoras salariales observadas recientemente podrían contribuir de manera gradual a impulsar el movimiento económico.


















