Los bares que circundan el estadio, donde los aficionados esperan ansiosos a que se abran las puertas con una caña de cerveza y un bocadillo de jamón o calamares, estaban más centrados en el agónico empate del Barcelona ante el Newcastle, ocurrido 24 horas antes, que en las posibilidades del Real Madrid para superar al Manchester City.
Sin la presencia de figuras como Kylian Mbappé, Jude Bellingham, Rodrygo, Éder Militao y Álvaro Carreras, todos lesionados, y con su rendimiento en entredicho desde el arranque de la temporada, los aficionados llenaban las gradas con una mezcla de resignación y apatía. Sin embargo, cuarenta y cinco minutos después, esos mismos hinchas se frotaban los ojos y aplaudían con fervor la actuación estelar de Federico Valverde, el principal artífice de un contundente 3-0 que prácticamente aseguraba la clasificación a cuartos de final antes del descanso.
Álvaro Arbeloa, quien se encuentra en un interinato como entrenador del Real Madrid, fue defensor en su época como jugador y ha mostrado una mayor capacidad para gestionar aspectos defensivos que para diseñar ataques. A la hora de enfrentar a un rival que se sostiene en la posesión y en la circulación del balón, se centró en reforzar una estrategia que ha caracterizado los últimos años del club merengue: endurecer la defensa y salir rápido al ataque en contragolpes.
Entre las decisiones tomadas ante el City, la más brillante fue la de asignar dos marcas al belga Doku, el extremo izquierdo del conjunto inglés, con Valverde apoyando a Trent Alexander-Arnold, quien había sido superado en tres ocasiones en los primeros siete minutos del juego.
Desempeñándose desde esa posición, el uruguayo ofreció una demostración espectacular de fútbol. No solo compensó las debilidades en la banda, sino que se convirtió en una fuerza arrolladora contra una defensa inglesa muy vulnerable. A los 9 minutos, tras un saque largo de Courtois, se desmarcó consiguiendo una oportunidad, eludiendo la salida tardía de Gigi Donnarumma, y abrió el marcador. A los 26, se hizo presente en el centro del campo para aprovechar un rebote y colocar el 2-0 con un potente zurdazo. Y a los 41, recibió un pase de Brahim Díaz, superó a Guéhi con un toque sutil, y remató a quemarropa al arquero italiano desde el área pequeña.
La jornada goleadora de Valverde, quien ya había sellado la victoria del Real Madrid en un duelo previo en Vigo, marcó un nuevo capítulo en la historia del club.











