Desde el 11 de junio, cuando comenzó el Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá, la combi en la que viaja Alexis ha pasado de ser un viaje silencioso y frío de Constitución al Centro a convertirse en un bullicioso encuentro donde todos participan, incluyendo al chofer. “Nadie se queda afuera, el fútbol une y el prode ilusiona. Yo no soy aficionado al fútbol”, dice José, el conductor que se detuvo en la 9 de Julio para aprovechar la pausa y muestra sus pronósticos. “Estoy jugando cinco prodes a la vez, no sé de dónde conseguir dinero, pero al menos hay algo que me emociona”.
El Mundial ha reavivado el interés por el Prode, un juego lanzado en 1972 por el ministro Francisco “Paco” Manrique, que requería acertar en trece partidos para ganar. Aunque en sus inicios generó gran entusiasmo, su popularidad decayó con el tiempo y dejó de realizarse oficialmente en 1998. Pero la actual Copa del Mundo ha logrado que millones de argentinos vuelvan a jugar y a apostar.
Oficinas, bares, comercios, familias y grupos de amigos parecen estar involucrados en el prode mundialista, ya sea por premios económicos (dinero, viajes, electrodomésticos), por prestigio o incluso por un simple incentivo como una cena o una bebida.
“Tenía fomo (miedo a perderse algo) y decidí participar aunque no soy futbolera ni estoy al tanto del deporte, pero como es un tema que surge en cualquier conversación familiar, con amigas o en el trabajo, me animé y estoy liderando”, revela Malena, una joven empleada que se dejó llevar más por su curiosidad que por el entusiasmo por el fútbol. “Es la primera vez que me animo a jugar, supongo que el contexto influyó. Participo en el de mi trabajo y en el de Mercado Pago”.
Malena explica que le divierte contemplar diferentes probabilidades. “Si un equipo fuerte se enfrenta a uno débil, pienso en las posibilidades y escenarios… Y a veces hago una apuesta arriesgada: ‘che, ¿y si el menos favorito marca?’; me pasó con la República Democrática del Congo, nadie creía que lo haría y empató con Portugal”, comparte, confesando que ahora revisa sus apuestas con frecuencia y a veces realiza cambios.
En la Lotería de Av. Corrientes y Sánchez de Bustamante, se forma una pequeña fila de cinco personas. Aunque no es impresionante, llama la atención. “Mi marido me pidió que jugara al Prode”, dice una mujer que lleva los resultados de los partidos de la jornada. “El pozo quedó vacante y hay más de 13 millones de pesos”, añade otro.
“Sí, la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires lo ha reintroducido para este Mundial con el objetivo de evaluar su funcionamiento y el interés. La intención es que continúe en el torneo argentino”, explica Gabriel Kazes, quien trabaja en el local de la zona de Abasto. “Está desparejo: hay días con más afluencia cuando la recaudación es buena y otros en que prácticamente no llega público. Aún existe poco conocimiento sobre estas jugadas diarias”, agrega.
Estos “eventos” de cuatro partidos diarios tienen un costo de $2.000 por boleta. Solo ganan quienes aciertan los resultados exactos. “Es complicado, pero por esa suma vale la pena soñar. Aparte, hay una gran cantidad de aplicaciones para jugar, y la gente prefiere usar su teléfono, bajarse la app y participar. También he visto que existen muchos grupos familiares y de amigos jugando de manera privada, por lo que en la agencia hemos dejado de ser la única opción, más bien somos la alternativa secundaria”, señala Kazes.
La cantidad de aplicaciones donde se puede jugar al prode ha crecido notablemente. Una de las más populares es Albiceleste APP, la plataforma oficial de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que permite a los hinchas realizar predicciones de partidos, competir en torneos y ganar premios oficiales. Otras opciones incluyen Master Prode, ProdeCa, Prodefy, Fixture Mundial y la controvertida aplicación de Mercado Pago, que ha sido criticada por operar como casa de apuestas sin la debida autorización.
Se estima que alrededor de 3,5 millones de personas participan en alguna modalidad de prode digital, además de quienes juegan en entornos laborales o familiares. Solo la app de Mercado Pago cuenta con más de dos millones de usuarios, mientras que Master Prode tiene aproximadamente 400 mil, ProdeCA entre 200 y 300 mil y Prodefy cerca de 200 mil.
“Es asombroso lo que está sucediendo en este Mundial y el incremento de plataformas para apostar en comparación con Qatar 2022. Aunque el Prode es un juego recreativo, puede convertirse en una competencia entre amigos o familiares, pero es importante tener precaución, pues esa aparente inocencia puede desencadenar un problema más serio. La ludopatía es una adicción compleja que puede surgir por diversas razones”, advierte la psicóloga especializada Débora Blanca.
“El Prode, que inicialmente parece inofensivo y amateur, puede ser el inicio de algo más grave. Muchas personas hacen pronósticos apostando dinero debido a sus carencias y este juego puede ser una forma de buscar esperanza, lo que puede llevarlos a una espiral negativa”, advierte Blanca.
Al hablar de la influencia de las apuestas, Blanca acentúa: “Vivimos en una época donde se promueve ganar dinero fácilmente y sin esfuerzo. Esto ha impactado especialmente en los jóvenes, que consideran poco atractivo invertir tiempo en estudiar. Desde el inicio del Mundial, he recibido numerosas consultas de padres preocupados por cómo frenar a sus hijos ante los diferentes tipos de apuestas”.
Por su parte, Andrea, escritora, ha decidido dejar de lado sus letras temporalmente para sumergirse en el fútbol y participar en el prode familiar. “Somos veinte entre hijos, primos y sobrinos jugando en la app Prode Master. Hemos establecido un premio: el que quede último debe cocinar para todos, y el ganador recibirá una camiseta de la Selección, que compramos entre los que estamos atrás”, menciona.
Andrea, quien también juega con sus compañeros de trabajo, comparte que la familia vive cada partido con “una intensidad insoportable”. Ríe al mencionar que “es el tema de conversación recurrente, comentamos cada jugada y hemos celebrado goles en un grupo de WhatsApp, estableciendo la regla de no festejar goles de otros fuera de este contexto”.
Finalmente, Andrea destaca la organización familiar: “El último en la tabla tiene que hacerse cargo de la comida, no se acepta ir a un restaurante, y deben coordinar dónde se cocinará. Si el perdedor es un menor, sus padres asumirán esa responsabilidad.
“Un dato adicional, en la familia tenemos un ingeniero en sistemas que desarrolló una app para que tengamos los horarios de todos los partidos a mano en el celular”.


















