“Lo más riesgoso de las carnes procesadas, que abarcan los fiambres, es la elevada cantidad de colorantes y conservantes”, detalló Hrycyk. “Si consumo al menos 50 gramos diariamente, la probabilidad de desarrollar cáncer de colon o recto aumenta considerablemente”, añadió.
La especialista citó la categorización de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que coloca a este tipo de carnes en el grupo 1, el cual presenta evidencia científica robusta sobre su relación con el cáncer. Este grupo incluye sustancias como el tabaco y el asbesto.
“El compuesto principal relacionado con la aparición de la enfermedad son las nitrosaminas, que contribuyen a la coloración rosácea de estas carnes”, precisó Hrycyk.
Al hablar sobre el factor que inclina la balanza, la especialista expuso: “Todo depende de la frecuencia con la que consumamos una picada. Si se ingiere fiambre todos los días, los riesgos son mayores”.
Durante su exposición, Hrycyk también ofreció alternativas para mitigar las consecuencias del excesivo consumo de fiambres. “La mucosa intestinal actúa como una defensa, y para favorecer su funcionamiento, es esencial consumir fibra”, señaló.
Entre las fuentes más accesibles de fibra están las frutas y verduras, los frutos secos y variedades de arroz, como el yamaní.
Cuando se le consultó si la pasta fría se convierte en fibra, la nutricionista respondió: “No”, y añadió: “Lo que sucede es que el almidón se gelatiniza. Al consumir pasta fría, el nivel de azúcar en sangre no se eleva”.
En otro orden, Hrycyk abordó el papel de los quesos: “A diferencia de la carne procesada, estos presentan una maduración más natural”, resaltó. “Además de los quesos, podemos incorporar bastones de zanahoria y aceitunas en nuestras picadas”.
“En definitiva, el secreto de una alimentación saludable no radica en temerle a todo, sino en ser cuidadoso con la información que consumimos”, concluyó la nutricionista.


















