El relevamiento comenzó a principios de julio y busca anticipar las decisiones que tomarán los productores de cara al próximo ciclo agrícola. Los datos preliminares muestran una superficie similar a la de la campaña 2025/26 y también igual a las 8,4 millones de hectáreas registradas durante 2023/24.
Entre los factores que podrían definir la superficie final aparece nuevamente la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis). La evolución de esta plaga constituye uno de los principales aspectos considerados por los productores al momento de determinar los planteos productivos, particularmente en las zonas donde existe un mayor riesgo sanitario para el cultivo.
Las condiciones climáticas también tendrán un papel relevante. El desarrollo de un episodio de “El Niño” mejora las perspectivas de disponibilidad de agua en parte del área agrícola, aunque las condiciones previstas presentan diferencias según la región.
Mientras en algunas zonas un escenario hídrico más favorable podría impulsar la intención de siembra, en otras se mantiene una mayor cautela debido a los riesgos sanitarios y productivos asociados al cultivo.
El escenario económico es otro de los elementos que incidirán en la decisión. La rentabilidad proyectada para el maíz presenta una leve mejora, aunque continúa siendo una producción con un elevado requerimiento de capital. A su vez, los precios relativos frente a otros cultivos constituyen un factor de competencia al momento de definir el destino de la superficie disponible.
De esta manera, las primeras estimaciones anticipan una campaña con pocos cambios en el área maicera nacional, pero con movimientos diferentes según cada región. La evolución de la chicharrita, el comportamiento de las lluvias y los precios relativos durante las próximas semanas serán determinantes para confirmar si finalmente se alcanzan las 8,4 millones de hectáreas proyectadas.


















