La operación incluye, además de las cuatro aeronaves, dos motores T700-GE-701D y distintos sistemas de navegación, comunicación e identificación. Entre los equipos contemplados figuran sistemas de referencia de rumbo y actitud, transpondedores de Identificación Amigo o Enemigo (IFF), receptores de radio y aterrizaje visual, equipos de alta y muy alta frecuencia, un sistema de posicionamiento global Garmin GTN-750 y un transmisor localizador de emergencia.
El equipamiento previsto también incorpora elementos destinados a operaciones de rescate y asistencia. Entre ellos se encuentran sistemas de extracción rápida mediante cuerda, equipos de polipasto y un Bambi Bucket, utilizado para combatir incendios desde helicópteros.
El paquete contempla además cascos, repuestos, herramientas de prueba, documentación técnica, capacitación para las tripulaciones y servicios de apoyo logístico y técnico. Parte de estas prestaciones serán brindadas por personal estadounidense y por la empresa contratista.
La operación fue adjudicada a Sikorsky, filial de Lockheed Martin con sede en Connecticut. Hasta el momento, Estados Unidos indicó que no tiene registrados acuerdos de compensación vinculados con la operación. Cualquier convenio de ese tipo deberá ser negociado directamente entre el comprador y el contratista.
Según el Gobierno estadounidense, la posible adquisición se encuadra dentro de sus objetivos de política exterior y seguridad nacional y apunta a fortalecer las capacidades de un aliado no perteneciente a la OTAN. Entre las funciones previstas para los helicópteros se encuentran la seguridad fronteriza, el combate contra el crimen organizado, la asistencia humanitaria y la respuesta ante desastres.
El documento también sostiene que la incorporación del material no debería generar dificultades para su integración a las Fuerzas Armadas argentinas. Asimismo, señala que la operación no requeriría el despliegue adicional de representantes del Gobierno estadounidense o de contratistas en la Argentina.
Washington indicó además que la venta no modificaría el equilibrio militar básico de la región ni tendría efectos negativos sobre la capacidad defensiva estadounidense.
Los Black Hawk cuentan con varias décadas de trayectoria y fueron incorporando funciones que exceden las operaciones estrictamente militares. Actualmente son utilizados también en evacuaciones médicas, respuesta ante catástrofes y transporte de autoridades. Más de 30 países cuentan con este modelo, entre ellos Colombia y Brasil.
La Argentina posee actualmente una sola aeronave de esta familia, utilizada para el traslado del Presidente. Los cuatro helicópteros contemplados en la nueva operación tendrían como principal objetivo reemplazar parte de los Bell UH-1H y Huey II utilizados por el Comando de Aviación del Ejército, cuya flota acumula varias décadas de servicio.
La posible incorporación forma parte de un proceso más amplio de renovación del equipamiento militar. La Fuerza Aérea Argentina y la Armada avanzaron en pruebas destinadas a conectar los F-16 adquiridos a Dinamarca con los P-3C Orion incorporados desde Noruega mediante el sistema de enlace de datos Link 16.
En paralelo, el Ejército incorporó vehículos Stryker y trabaja en la modernización de los tanques TAM 2C. También avanzó en la recepción de camiones Unimog U 4000 y otros equipos.
El proceso de reequipamiento también generó cuestionamientos vinculados con la situación del personal militar. Entre las críticas planteadas se mencionó una pérdida del poder adquisitivo de los salarios desde 2023 y una reducción de los efectivos de las Fuerzas Armadas durante el mismo período.
La autorización estadounidense constituye así un nuevo paso en el proceso de renovación del material militar argentino, aunque la operación todavía debe avanzar en las distintas instancias necesarias para concretar la adquisición de las cuatro aeronaves y el equipamiento asociado.


















