El exsubsecretario de Coordinación y Control de Gestión enfrenta una acusación por asociación ilícita en calidad de organizador y por la recepción de 105 sobornos y dádivas. Durante su exposición, sostuvo que nunca recibió fondos ilegales y cuestionó que no exista evidencia del supuesto dinero que, según las declaraciones incorporadas al expediente, habría recibido.
Baratta fue superior jerárquico de Oscar Centeno, el exchofer cuyos cuadernos dieron origen a la investigación sobre una presunta estructura de recaudación de sobornos. El juicio está a cargo del TOF 7, integrado por Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, y tiene entre los acusados a la expresidenta Cristina Kirchner, 19 exfuncionarios, 65 empresarios y dos choferes.
En las últimas semanas, Luis Betnaza y Héctor Zabaleta, ambos exdirectivos de Techint, declararon ante el tribunal y sostuvieron que se realizaron pagos a Baratta por un millón de dólares. Betnaza afirmó que había ordenado las entregas y las vinculó con la necesidad de facilitar la salida de trabajadores de la compañía que se encontraban en Venezuela durante el proceso de nacionalización de SIDOR impulsado por el entonces presidente Hugo Chávez.
Según el relato de Zabaleta, quien también quedó involucrado en la causa como imputado colaborador, el dinero fue entregado en efectivo en seis o siete oportunidades. Las operaciones se habrían realizado en el segundo subsuelo del edificio de la empresa y los montos se abonaban en pesos, equivalentes a entre US$100.000 y US$120.000 por cada entrega.
Zabaleta también afirmó que las fechas de esas operaciones coincidían con las anotaciones realizadas por Centeno en sus cuadernos.
Tanto Betnaza como Zabaleta fueron posteriormente sobreseídos por la Justicia federal. La decisión consideró que los pagos habían estado vinculados con una situación humanitaria relacionada con los trabajadores de la empresa en Venezuela, en un contexto de nacionalización de la compañía.
Frente a esas declaraciones, Baratta pidió ampliar su indagatoria y decidió hacerlo sin responder preguntas de la fiscalía ni del tribunal. Durante su exposición, presentó imágenes para respaldar sus argumentos y sostuvo que buscaba explicar su versión sobre los hechos.
El exfuncionario calificó de falsas las declaraciones de los exdirectivos y cuestionó especialmente que ambos hayan quedado fuera del proceso mientras él continúa sometido a juicio. También sostuvo que un cambio en sus relatos podría derivar en cuestionamientos por falso testimonio.
En otro tramo de su declaración, Baratta reconoció que Techint tuvo una presencia importante durante su gestión debido a la magnitud de sus actividades y recordó que mantuvo numerosas reuniones con representantes de la compañía. Incluso señaló que acompañó al entonces ministro Julio De Vido a una cena en la casa de Paolo Rocca junto con otros empresarios.
Sin embargo, negó que esa relación hubiera implicado acuerdos políticos o ideológicos y volvió a rechazar que hubiera recibido dinero. Afirmó que la compañía tenía importancia para la industria y la economía argentina, pero cuestionó que sus exdirectivos hayan quedado fuera del expediente.
Baratta también puso el foco en la situación procesal de Zabaleta y Betnaza. Recordó que Zabaleta había sido detenido a partir de las anotaciones de Centeno, mientras que Betnaza declaró en libertad, y cuestionó que ambos fueran posteriormente sobreseídos a partir de la explicación vinculada con la situación de los trabajadores en Venezuela.
El exfuncionario sostuvo que existen contradicciones en los testimonios sobre los supuestos pagos y puso en duda que las entregas de dinero hayan tenido una finalidad humanitaria. También planteó que, si Zabaleta efectivamente retiró y entregó esas sumas, debería existir una explicación sobre el destino de los fondos y sobre por qué Paolo Rocca no habría sido informado de esas operaciones.
Baratta insistió en que mantuvo una relación frecuente con Techint durante años por cuestiones vinculadas con la gestión de la demanda energética, especialmente durante los períodos de mayor consumo, pero negó que esa relación haya incluido pagos ilegales.
Por último, rechazó haber tenido participación alguna en la situación de SIDOR y sostuvo que no tenía funciones relacionadas con la compañía venezolana. En ese marco, cuestionó el tratamiento judicial que recibió frente a la situación procesal de los exdirectivos de Techint y aseguró que durante el juicio intentará demostrar que la causa responde a una operación de inteligencia.

















