El especialista afirmó que cada animal posee preferencias y límites propios. “No todos los perros disfrutan igual del contacto físico. Ellos también tienen preferencias e incluso los perros miedosos pueden sentirse incómodos en ciertas situaciones”, comentó.
Liquindoli indicó que muchos perros tienden a disfrutar de los mimos en áreas donde se sienten más seguros y tranquilos. Las zonas que suelen ser mejor aceptadas incluyen:
Sin embargo, subrayó que acariciar directamente la cabeza, abrazar con fuerza o persistir en el contacto cuando un perro intenta alejarse puede resultar incómodo para algunos de ellos, sobre todo si son tímidos o se encuentran en un ambiente que no conocen.
El educador canino explicó que el cuerpo del perro brinda señales constantes sobre su estado emocional. Antes de gruñir o retirarse, muchos animales muestran indicios sutiles que conviene aprender a identificar.
Entre las señales más comunes se encuentran:
Además, pueden manifestarse bostezos, jadeos, rascados o sacudidas inapropiadas. Estas conductas, llamadas señales de apaciguamiento, buscan disminuir la tensión y prevenir un posible conflicto.
Por otro lado, Liquindoli señaló que el contacto físico también actúa como un medio de comunicación. Insistir en acariciar a un perro que ya ha manifestado incomodidad puede ocasionar estrés, frustración o miedo, incluso en aquellos que son muy cariñosos. “Aprender a leer su lenguaje corporal nos ayuda a comunicarnos mejor con ellos”, remarcó. Respetar sus tiempos, permitir que el perro tome la iniciativa y observar sus reacciones son aspectos fundamentales para establecer una relación basada en la confianza.


















