El anuncio del ministro alcanzó 10.000 visualizaciones en la red social X, mientras que el número total de afiliados al Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), la obra social del sector público en Buenos Aires, asciende a 2.132.084. Existen pacientes satisfechos con los servicios de esta obra social, que opera bajo la órbita del ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak. Sin embargo, también son numerosos los que han criticado, durante años, la reducción en la oferta de servicios, las demoras en las coberturas, especialmente en la entrega de medicamentos de alto costo, y la burocracia del sistema, lo que se traduce en obstáculos para acceder a la atención necesaria.
Cualquier novedad relacionada con un intento de modificar la estructura del IOMA tiene un peso simbólico y político considerable. No solo por la conexión política de su dirección, más alineada con La Cámpora que con el gobernador Axel Kicillof, sino porque ocupa el segundo lugar en número de afiliados, solo por detrás del PAMI.
Ambas obras sociales se presentan como entidades altamente apetecibles y comparten características que contrastan con la limitada novedad anunciada por el ministro, en sintonía con la desregulación impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación de Estado bajo la dirección de Federico Sturzenegger. En el entorno del IOMA, se rechaza la idea de que estas entidades mantienen a sus afiliados cautivos.
A pesar de la medida reciente, los cerca de ocho millones de personas que utilizan los servicios de PAMI e IOMA no han experimentado grandes cambios bajo la actual gestión, que manifiesta la necesidad de avanzar hacia la “libertad de elegir”. Esto significa que hasta la fecha, esas personas no tienen la opción de destinar sus aportes a otros prestadores de salud.
Dentro de este contexto, la decisión que permite a los más de 60 residentes del Hospital El Cruce elegir su obra social o prepaga adquiere relevancia. Este tema revive un antiguo debate sobre la importancia de la libertad de elección en el acceso a servicios de salud y la sostenibilidad financiera de los proveedores de salud.
Es importante señalar que, a menos que decidan destinar sus aportes a otras opciones, estos residentes contarán por defecto con la cobertura de UP, que mantiene vínculos cercanos con sectores de la CGT.
Un experto en derecho de salud que prefirió permanecer en el anonimato advirtió que los residentes de otras instituciones públicas con marcos contractuales similares podrían solicitar cambios invocando el precedente del Hospital El Cruce. Sin embargo, el propio Ministerio de Salud podría anticiparse a esa situación.
Desde el entorno de Lugones adelantaron que buscarán replicar esta decisión para liberar a otros médicos y residentes en hospitales nacionales que actualmente están bajo IOMA sin opciones disponibles. Como se analizará más adelante, el panorama de las coberturas en los 13 hospitales nacionales de Argentina es variado y presenta disparidades críticas.
Además, se enfatizó que el horizonte deseado por el actual ministro no se limita a la alternativa de elegir entre UP o alguna obra social. Para Lugones, lo “ideal” sería que ningún trabajador esté obligado a contribuir obligatoriamente al sistema de salud, lo que implicaría que los aportes, que actualmente son del 3% para el empleado y del 6% para el empleador, vayan directamente a los salarios de los trabajadores, permitiendo que cada uno determine su destino. Esta lógica busca evitar duplicaciones, considerando que la salud pública ya está financiada a través de impuestos.
Se dejó claro que los 64 residentes del Hospital El Cruce son solo una parte del total de médicos en formación en esa institución. Aunque no se brindó el número exacto de residentes, confirmaron que existen diferentes segmentos con realidades muy diversas.
Por un lado, están los residentes más recientes, quienes perciben un salario y beneficios de UP. Otros grupos, que reciben sueldo, no cuentan con aguinaldo ni tienen cobertura, y han estado en un estado incierto sin cobertura en el pasado. Estos últimos ahora podrán acceder a UP o a la opción de su elección.
Además, hay otros dos grupos: uno entró bajo un régimen de becas sin salario ni cobertura, y otro, jefes de residentes, que tampoco tienen acceso a prestaciones. La Nación no aclaró estos extremos.
En otros hospitales las situaciones son diversas. En el Hospital Posadas, por ejemplo, los médicos tienen UP y pueden desviar sus aportes, pero los residentes de la camada 2026 son atendidos por una prepaga poco conocida, MP Salud. A la fecha de redacción, el Ministerio de Salud no había ofrecido explicaciones sobre esta elección ni sobre la forma en que se seleccionó la empresa.
Desde el Ministerio también subrayaron que los médicos residentes de los hospitales de Alta Complejidad del Bicentenario “Esteban Echeverría” y el SAMIC “Presidente Néstor Kirchner” son monotributistas y pueden destinar sus aportes a las obras sociales que los acepten. En el Hospital Cuenca Alta “Néstor Kirchner” de Cañuelas, el personal de planta está actualmente bajo IOMA.
Finalmente, en el Hospital Garrahan, que comparte la administración entre Nación y la ciudad de Buenos Aires, el personal de planta tiene UP y puede desviar sus aportes, mientras que los residentes recientes sólo tienen acceso a UP, aunque no pueden redirigir sus aportes, según informó una fuente interna. En el caso de los becados, el hospital les paga UP, pero al no tener descuentos en el recibo de sueldo, no cuentan con jubilación y no pueden seleccionar su prestador de salud.
Desde la cartera sanitaria se enfatizó que es un objetivo de gestión avanzar en esta línea en todos los hospitales financiados por la Nación, donde aún no se ha dado a los empleados la posibilidad de decidir sobre la derivación de sus aportes.


















