Uno de los testigos fue el subcomisario Carlos Gastón Cidre, quien estuvo a cargo del operativo realizado en la vivienda del exfuncionario Roberto Baratta, ubicada en el country Mapuche. Ante el Tribunal Oral Federal 7, explicó que durante el procedimiento se secuestró un disco rígido y describió algunos sectores de la propiedad, entre ellos un quincho, una parrilla y un sótano.
Su declaración se extendió durante aproximadamente diez minutos. Luego fue el turno de la oficial inspectora Luciana Sain, quien declaró de manera virtual durante unos quince minutos.
Sain señaló que durante la investigación hubo participación policial en allanamientos, detenciones, verificaciones de domicilios y aperturas de bóvedas. Según explicó, ocho brigadas intervinieron en distintos procedimientos vinculados con la causa. También negó haber participado en tareas de escuchas.
Ambos efectivos fueron convocados como testigos por la defensa de Baratta y deberán continuar con sus declaraciones el próximo martes.
Los abogados del exfuncionario concentraron sus preguntas en precisar horarios y características de los allanamientos. Sin embargo, varios de los policías que ya declararon señalaron que conservan recuerdos generales de aquellos operativos, debido a que fueron realizados hace aproximadamente ocho años.
Baratta, quien fue uno de los principales colaboradores del entonces ministro de Planificación Federal Julio De Vido, está acusado de haber formado parte del esquema de recaudación investigado en la causa. La acusación presentada durante el proceso se apoya en las anotaciones de los cuadernos atribuidos a Oscar Centeno y en declaraciones realizadas por empresarios y funcionarios que se acogieron a la figura del arrepentido.
Uno de los testimonios policiales que tuvo mayor relevancia durante las jornadas anteriores correspondió al comisario Juan Carlos Barrales, quien encabezó el allanamiento realizado en agosto de 2018 en el departamento de Cristina Kirchner, ubicado en la esquina de Juncal y Uruguay.
Durante su declaración, Barrales confirmó que detrás de la cama de la habitación que identificaron como matrimonial había una puerta blindada que conducía a un vestidor. El efectivo explicó que llegaron a esa conclusión por las características del ambiente y por la presencia de almohadones con las iniciales de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner.
Al cierre de la audiencia, el juez Enrique Méndez Signori volvió a solicitar a las partes que comuniquen con anticipación si tienen previsto desistir de determinados testigos. El objetivo, según planteó, es organizar de manera más eficiente el tiempo destinado a las próximas jornadas del juicio.


















