La medida afecta a unos 60 trabajadores, que reclaman los salarios correspondientes a julio y agosto, la mitad del aguinaldo y la regularización de aportes previsionales y de obra social. La empresa, que funciona desde 1960 en Lanús Este, ya había reducido su actividad por la falta de insumos y dejó de abonar los sueldos desde julio.
El último horno fue apagado en los últimos días. Durante una audiencia realizada este martes en el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, los trabajadores fueron informados sobre la existencia de unos 300 kilos de material que permanecían en el horno y que podían ser retirados para su posterior comercialización.
La propuesta no contempla una solución integral para las obligaciones laborales acumuladas. El mecanismo planteado consiste en que los propios empleados retiren el material, encuentren compradores y transformen esos sobrantes en dinero, que luego sería considerado dentro de las sumas adeudadas.
El cierre del último horno profundizó la incertidumbre sobre la continuidad de la actividad. Los trabajadores, muchos de ellos con varios años de antigüedad en la compañía, reclaman una definición sobre el futuro de la planta mientras intentan recuperar los salarios y otros conceptos pendientes.
La situación de Vaspia se desarrolla además en un contexto de contracción de la actividad metalúrgica. En agosto, la producción del sector cayó 6,1% interanual y 3,9% frente a julio. Durante los primeros ocho meses de 2026, la actividad acumuló una baja de 5,6% respecto del mismo período del año anterior.
Otro indicador refleja la magnitud de la caída: la utilización de la capacidad instalada llegó en agosto al 39,6%, 5,2 puntos porcentuales por debajo del nivel registrado un año antes. Esto implica que alrededor de seis de cada diez unidades de capacidad productiva permanecieron sin utilizar.
El empleo también mostró un retroceso durante el período. En agosto, la ocupación en la industria metalúrgica disminuyó 2,5% en términos interanuales y 0,3% respecto de julio.
La combinación de menor producción, baja utilización de las instalaciones y dificultades financieras afecta a numerosas empresas del sector y se refleja también en el conflicto que atraviesa Vaspia. La falta de recuperación de la actividad mantiene una elevada proporción de capacidad industrial inactiva.
Frente a la incertidumbre sobre la continuidad de la empresa, entre los trabajadores comenzó a analizarse la posibilidad de conformar una cooperativa de trabajo. La alternativa surge como una opción ante las dudas sobre el futuro de la planta bajo su actual esquema de funcionamiento.
Los empleados cuentan con experiencia acumulada en la actividad metalúrgica, pero por el momento el reclamo principal continúa concentrado en el pago de los salarios de julio y agosto, el medio aguinaldo y la regularización de los aportes previsionales y de obra social adeudados.

















