La concentración está prevista para las 15.30 frente al organismo que conduce Pablo Lavigne, funcionario vinculado al ministro de Economía, Luis Caputo. La central sindical convocó a dirigentes y militantes de distintos gremios bajo la consigna: “Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también”.
La movilización forma parte del plan de lucha que la CGT viene desarrollando junto con otras centrales sindicales. Desde la conducción gremial sostienen que el escenario económico, productivo y social está marcado por un incremento del desempleo y la pobreza, además de una pérdida del poder adquisitivo.
El reclamo también apunta a la apertura de las importaciones. La central sindical plantea la necesidad de avanzar hacia un proyecto industrial basado en la producción, el desarrollo y la creación de empleos formales, con derechos laborales y salarios dignos. En ese sentido, cuestiona una apertura que, según su planteo, podría afectar al entramado productivo.
Además de la movilización, la conducción de la CGT busca que el Gobierno convoque a la central obrera y a representantes del sector empresario para establecer una instancia de diálogo frente a la caída del empleo y de los niveles de producción.
La protesta se produce después de que la CGT decidiera no participar de la movilización realizada el martes frente a la Corte Suprema de Justicia por el fallo que habilita la venta de tierras a extranjeros. Para la marcha de este jueves, en cambio, la central incorporó consignas vinculadas con la soberanía y la defensa de la industria nacional.
Mientras algunos sectores de la oposición interpretan la movilización como un posible anticipo de un nuevo paro general, la conducción sindical mantiene distancia de esa posibilidad por el momento. La definición sobre una medida de fuerza de alcance nacional quedaría para después del 11 de noviembre, una vez finalizada la visita del papa León XIV al país.
Dentro del esquema de protestas previsto por la central sindical también aparece la posibilidad de realizar una marcha federal hacia fin de año. Esa movilización podría coincidir con un paro general, que sería el quinto durante la administración de Javier Milei, aunque la decisión todavía no está tomada.
La CGT también espera que la visita del pontífice permita reforzar sus planteos vinculados con la agenda social. La central sindical considera que la presencia de León XIV puede abrir un espacio para transmitir un mensaje relacionado con la justicia social, aunque sin una definición partidaria.

















