Jorge ‘Roña’ Castro falleció en la madrugada del miércoles a los 59 años en un bingo de Morón. Quimey, una de sus hijas, compartió cómo sucedió el episodio que llevó al deceso del ex campeón mundial argentino de boxeo. “Me duele el pecho” fueron algunas de las palabras que él le expresó antes de desvanecerse. “Me dijo ‘me duele el pecho, me duele el pecho’. Le respondí que eso era porque fumaba mucho, y él insistió ‘me duele mucho, hija'”, relató Quimey en una conferencia de prensa frente a su hogar en Morón esa misma mañana. “Llamamos a la seguridad del lugar y todo ocurrió muy rápido”, agregó. El ‘Roña’ se descompuso en la sala de máquinas del bingo. Según lo contado por su hija, fue trasladado de inmediato a una habitación privada, donde le comenzaron a realizar maniobras de RCP. Pocos minutos después, llegó el SAME, aunque ya era demasiado tarde. Quimey ofreció su testimonio horas después del trágico evento. Respecto a cómo se encontraba el campeón del mundo en 1994, la joven mencionó que “estaba bien, muy contento con los proyectos de los comedores” y lamentó que “no pudo cumplirlos”. Asimismo, comentó sobre el estado de su madre, expresando: “Está muy mal. Pedimos respeto, tanto por nosotros como por ella. Mi hermano está destruido. Queremos despedirlo en paz. El velorio será en Morón, en un entorno privado, solo con familia y amigos. El entierro está programado para mañana al mediodía en Morón”, agregó, mencionando que el cuerpo aún se encontraba en la morgue, donde se le realizaba la autopsia. En cuanto a su vínculo con su padre, Quimey destacó que aunque no vivían juntos, él visitaba frecuentemente su hogar. “Después de varios años, logramos construir una relación de padre e hija, pese a que mis padres se separaron en medio de conflictos. Hoy eran mejores amigos”, explicó. La joven, una de los 15 hijos que tuvo el ‘Roña’ con diferentes parejas, recordó momentos compartidos: “Íbamos juntos al bingo, nos invitaba a cenar, disfrutábamos de un café. Gracias a la vida y a Dios, se pudo sanar nuestra relación y tengo gratos recuerdos de él”. Al finalizar, Quimey expresó su deseo de que su padre sea recordado por su esencia: “Era bueno tal como era. No le importaban muchas cosas. Siempre decía ‘bueno, qué le voy a hacer, es lo que me toca’. Aún cuando cometía errores, trataba de solucionarlos y espero que se lo recuerde de la mejor manera posible”.


















