Los residentes aseguran que trabajan un promedio de 16 horas diarias, aunque las guardias y las exigencias del servicio pueden extenderse durante 18 o incluso 36 horas. Las tareas incluyen actividad en quirófanos, salas de internación y consultorios, en el marco de un proceso de formación que demanda una dedicación intensiva.
A la carga horaria se suma la dificultad para sostenerse económicamente en la Ciudad de Buenos Aires. Los ingresos rondan los $1.800.000 mensuales, pero el costo de los alquileres y los gastos cotidianos absorben una parte importante del salario. En el caso de un monoambiente, el alquiler puede alcanzar aproximadamente el millón de pesos, una cifra que obliga a algunos profesionales a recurrir a la ayuda económica de sus familias.
La situación es especialmente compleja para quienes llegan desde otras provincias para completar su formación. Durante los primeros años de residencia, las jornadas suelen comenzar entre las 5 y las 5.30 y finalizar entre las 20 y las 21. Con horarios de esa extensión, buscar un segundo empleo para complementar los ingresos resulta prácticamente imposible.
Ante este escenario, compartir vivienda con otros médicos se convirtió en una alternativa habitual para reducir gastos. El hospital también dispone de un pabellón destinado al alojamiento de profesionales, aunque permanecer en el mismo establecimiento donde transcurre gran parte de la jornada laboral no siempre representa una solución adecuada para el descanso.
Sin embargo, los reclamos no se limitan a los salarios y las condiciones laborales. Los residentes también advierten sobre las dificultades que enfrenta el hospital para brindar atención, particularmente en el área de traumatología, donde la falta de anestesiólogos, la disponibilidad limitada de quirófanos y la escasez de implantes complican la realización de cirugías.
Según describen, hay pacientes que deben esperar entre dos y tres años para acceder a determinadas intervenciones. La disponibilidad de anestesiólogos constituye uno de los principales obstáculos: de los cinco días hábiles de la semana, el servicio cuenta con estos especialistas apenas dos o tres días, una situación que atribuyen a las limitaciones presupuestarias y a las dificultades para competir con las condiciones económicas del sector privado.
Los profesionales sostienen que el financiamiento hospitalario resulta determinante para garantizar tanto la formación de nuevos médicos como la atención de la comunidad. En ese sentido, advierten que las restricciones presupuestarias repercuten sobre el funcionamiento cotidiano de una institución que cumple una doble función dentro del sistema público de salud y de la educación universitaria.
La carrera profesional también implica un recorrido prolongado. Después de completar los seis años de formación de grado, los médicos deben realizar una residencia que puede extenderse durante otros cuatro años, con una exigencia horaria que dificulta compatibilizar el trabajo con otras actividades remuneradas.
En este contexto, los residentes del Hospital de Clínicas se preparan para participar de la quinta Marcha Federal Universitaria, prevista para este jueves. La movilización buscará visibilizar los reclamos por el financiamiento de las universidades públicas y las condiciones de trabajo y formación de los profesionales, además de las dificultades que enfrenta el hospital para sostener la atención de sus pacientes.


















